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Hipertensión y CorazónObesidad y Nutrición

¿Qué es obesidad?

La obesidad significa tener demasiada grasa corporal, es decir, más del 30% del porcentaje normal en mujeres y más del 25% en hombres. Se diferencia del sobrepeso, que significa que la persona pesa más de lo que debería. El peso puede provenir de los músculos, huesos, grasa y/o agua en el cuerpo. Ambos términos significan que el peso de una persona es mayor de lo que se considera saludable para su estatura.

En la mayoría de los casos, la obesidad se produce con el tiempo, cuando se consume un exceso de calorías y estas no se utilizan, por lo que debe seguirse el precepto: “Energía ingerida, energía utilizada”.

La obesidad aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades del corazón, infartos cerebrales, artritis y algunos tipos de cáncer.

Síntomas

La obesidad puede no causar muchos problemas notables; sin embargo, una vez que se tienen algunos kilos extra, se pueden desarrollar síntomas que afectan la vida diaria.
Entre los problemas que una persona con sobrepeso u obesidad puede enfrentar en el día a día están:

  1. Dificultad para respirar.
  2. Aumento de la sudoración.
  3. Ronquidos.
  4. Dificultad para dormir.
  5. Incapacidad de hacer frente a la actividad física repentina.
  6. Sentirse muy cansado todos los días.
  7. Dolores de espalda y articulaciones.

Diagnóstico

El índice de masa corporal (IMC) se utiliza actualmente como la forma más precisa y confiable de medir el grado de sobrepeso que tiene una persona. Para la mayoría de los adultos, un peso saludable es tener un IMC entre 18.5 y 24.9; tener un IMC entre 25 y 29.9 se considera sobrepeso; un IMC superior a 30 se considera obesidad.

Medición de la cintura

La circunferencia de la cintura puede indicar si el peso está poniendo en riesgo tu salud con enfermedades como diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón.

Si eres mujer tu cintura debe de medir menos de 80 cm, y si eres hombre la medida es de menos de 90 cm.

Otras pruebas

El médico tomará la presión arterial y podrá llevar a cabo otras pruebas, como un análisis de sangre para comprobar si hay algún problema de salud relacionado con el peso, como tener el azúcar o el colesterol en niveles altos.

Diagnóstico en menores de edad

En los niños y jóvenes no debe utilizarse el IMC para saber si tienen un peso saludable, ya que sus cuerpos todavía están en desarrollo. En cambio, deben visitar a su médico de cabecera o nutriólogo, que será capaz de decir si tienen sobrepeso u obesidad basándose en su estatura y sexo. Hoy existen aparatos y básculas que pueden medir electrónicamente qué porcentaje del peso corporal es grasa. Esto es útil para compararlo con el peso ideal para la estatura, edad y sexo; también aportan el dato de cuánto sobrepeso tiene la persona.

Causas

Un gran porcentaje de los casos de obesidad son provocados por llevar una mala alimentación y por tener hábitos sedentarios, es decir, moverse muy poco. Consumir grandes cantidades de calorías en la dieta y no quemarlas a través del ejercicio o la actividad física hace que estas se conviertan en grasa acumulada en el cuerpo.

También puede deberse a la genética, aunque muchos de los casos donde la obesidad es hereditaria pueden deberse a factores ambientales, como los malos hábitos alimenticios aprendidos durante la infancia.

Otras causas incluyen condiciones médicas que pueden propiciar aumento de peso, como por ejemplo:

  • Síndrome de Cushing, un trastorno poco común que causa el exceso de producción de la hormona cortisol.
  • La Glándula tiroides (hipotiroidismo), donde la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea.

Prevención

La mejor estrategia para prevenir el sobrepeso y la obesidad es motivar a la gente a que se active y a que lleve una alimentación sana.

Motivar a los niños, jóvenes y adultos a que sean físicamente activos implica aprovechar y hacer uso de entornos o lugares adecuados para tal fin, donde puedan caminar con seguridad, andar en bicicleta, correr, patinar, jugar todo tipo de juegos, o participar en otras actividades que favorezcan un gasto energético (o pérdida de calorías) en el cuerpo.

No olvides que la motivación al interior del núcleo familiar es vital; por ello, si eres papá o mamá pon el ejemplo. Debes explicarle a tus hijos los beneficios a corto, mediano y largo de plazo de tener una alimentación sana (balanceada) y cómo lograrla; así como de hacer ejercicio, llevando a cabo todas estas buenas prácticas.

Asimismo, no olvides acercarte a los profesionales de la salud, ya sea el médico o el nutriólogo, ya que ellos te pueden asesorar y hacerte recomendaciones creíbles sobre la ingesta alimentaria y la actividad física a lo largo de tu vida.

Tratamiento

Los cambios en la dieta y en el nivel de actividad física es el primer tratamiento para perder peso. El médico general o un nutriólogo especializado puede ayudar a evaluar la dieta actual y los niveles de actividad para establecer metas para el cambio y lograr objetivos.

Los expertos afirman que la mejor forma de evaluar la dieta es manteniendo un diario de alimentos, es decir, un registro de todo lo que se come durante una semana.

También es importante que el paciente decida qué cambios va a realizar, puesto que así es más probable que los cumpla. Plantearse tres objetivos razonables es una buena manera de iniciar con los cambios; estos incluyen: dejar el consumo de alcohol y tabaco, comer un desayuno saludable e incorporar la actividad física en la rutina diaria.

Medicamentos para bajar de peso

Si ya has realizado cambios en la dieta y en el nivel de actividad física, pero no has perdido una cantidad de kilos que sea significativa, el médico puede recomendarte algunos medicamentos que tal vez te ayuden. Estos solo se utilizan si tu IMC es de al menos 28 o 30, y si tienes una enfermedad relacionada con la preobesidad.

Cirugía para adelgazar

Si padeces de obesidad severa o mórbida, y no ha funcionado el cambio de estilo de vida ni los medicamentos para perder peso, el médico podría sugerirte una cirugía bariátrica o de pérdida de peso.

Para calificar para este procedimiento, el paciente debe tener un IMC de al menos 40, o de 35 si se tiene una condición de salud relacionada con la obesidad. Sin embargo, cada médico tendrá sus criterios para sugerir la cirugía. Las personas que podrían ser candidatas para la intervención por lo general les cuesta mucho trabajo perder peso. Es un procedimiento importante que viene con riesgos para la salud, como toda intervención quirúrgica.

Preguntas
frecuentes

  1. ¿Cómo hago que la motivación para perder peso se vuelva una realidad?

La primera y única regla para motivarte a hacer algo es que tú te lo propongas, que creas en ti mismo(a) para alcanzar la meta que establezcas. Esta motivación es fundamental para evitar subir de peso, o para bajar esos kilos que tenemos de más, a través de la actividad física y una alimentación adecuada.

  1. ¿Cómo puedo medir la cantidad de ejercicio qué hago para perder peso?

Los niveles de actividad física se pueden medir con un diario de actividades. El médico también puede sugerirte utilizar un podómetro durante una semana, pues ayuda a medir el número de pasos que se dan en el día y otorga un indicador de los niveles de actividad diaria.

  1. ¿Cómo influyen mis emociones al elegir qué y cuánto comer?

Nuestras emociones nos llevan a comer sin tener hambre y esto impide que bajemos de peso. Desde que nacemos, la comida llena muchas de nuestras emociones, no solo sirve para nutrirnos. Por ello, analiza qué significa para ti la comida.
Recuerda que la comida tiene un significado emocional diferente para cada persona. Por ejemplo,

  • Seguridad
  • Tranquilidad
  • Socialización
  • Afecto
  • Consuelo
  • Sofisticación
  • Generosidad
  • Control
  • Identidad
  • Arraigo a tierras lejanas
  1. ¿Para qué sirve leer las etiquetas de los alimentos?

El etiquetado en los alimentos tiene la finalidad de brindar información al público sobre el contenido de los alimentos que se adquieren, de forma que esto facilite la elección en las compras para prevenir enfermedades.

Aprende a leerlas y realiza compras saludables para ti y tu familia.

  1. ¿Comer mucha fibra me ayuda a adelgazar?

La fibra no impide que se absorban todas las calorías contenidas en los alimentos, pero su exceso puede ser perjudicial porque evita que el intestino aproveche sustancias útiles como las vitaminas y minerales.

En las etiquetas, la cantidad de fibra recomendada es de 25 gramos al día.

  1. ¿Los productos light evitan que engorde?

Hay productos que dicen light y que sí contienen calorías. Lo que a veces reducen es la cantidad de azúcar, pero los demás ingredientes sí contienen calorías y sí te hacen subir de peso.

Por ello, selecciona con cuidado tus productos y compara aquellos que son normales con los que son light. Te sorprenderá ver que en algunas ocasiones el contenido de calorías de los productos light no es menor y el costo puede ser de casi del doble.

  1. ¿Los productos reducidos en grasa ayudan a bajar de peso?

Los productos formulados con una reducción en grasa contienen 25% menos de grasa que los productos normales, pero esto no quiere decir que estén libres de grasa, que no contengan calorías y que se puedan consumir libremente sin que te hagan aumentar de peso.

El valor diario que aparece en las etiquetas como valor deseable se basa en dietas de 2000 a 2500 calorías. Entonces, si deseas bajar de peso, ten presente que quizás necesites menos de 2000 calorías al día. Selecciona los alimentos que tengan valores diarios elevados de fibra, vitamina y minerales, en lugar de aquellos con valores altos de grasa, azúcar y sal.

La obesidad puede no causar muchos problemas notables; sin embargo, una vez que se tienen algunos kilos extra, se pueden desarrollar síntomas que afectan la vida diaria.
Entre los problemas que una persona con sobrepeso u obesidad puede enfrentar en el día a día están:

  1. Dificultad para respirar.
  2. Aumento de la sudoración.
  3. Ronquidos.
  4. Dificultad para dormir.
  5. Incapacidad de hacer frente a la actividad física repentina.
  6. Sentirse muy cansado todos los días.
  7. Dolores de espalda y articulaciones.

El índice de masa corporal (IMC) se utiliza actualmente como la forma más precisa y confiable de medir el grado de sobrepeso que tiene una persona. Para la mayoría de los adultos, un peso saludable es tener un IMC entre 18.5 y 24.9; tener un IMC entre 25 y 29.9 se considera sobrepeso; un IMC superior a 30 se considera obesidad.

Medición de la cintura

La circunferencia de la cintura puede indicar si el peso está poniendo en riesgo tu salud con enfermedades como diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón.

Si eres mujer tu cintura debe de medir menos de 80 cm, y si eres hombre la medida es de menos de 90 cm.

Otras pruebas

El médico tomará la presión arterial y podrá llevar a cabo otras pruebas, como un análisis de sangre para comprobar si hay algún problema de salud relacionado con el peso, como tener el azúcar o el colesterol en niveles altos.

Diagnóstico en menores de edad

En los niños y jóvenes no debe utilizarse el IMC para saber si tienen un peso saludable, ya que sus cuerpos todavía están en desarrollo. En cambio, deben visitar a su médico de cabecera o nutriólogo, que será capaz de decir si tienen sobrepeso u obesidad basándose en su estatura y sexo. Hoy existen aparatos y básculas que pueden medir electrónicamente qué porcentaje del peso corporal es grasa. Esto es útil para compararlo con el peso ideal para la estatura, edad y sexo; también aportan el dato de cuánto sobrepeso tiene la persona.

Un gran porcentaje de los casos de obesidad son provocados por llevar una mala alimentación y por tener hábitos sedentarios, es decir, moverse muy poco. Consumir grandes cantidades de calorías en la dieta y no quemarlas a través del ejercicio o la actividad física hace que estas se conviertan en grasa acumulada en el cuerpo.

También puede deberse a la genética, aunque muchos de los casos donde la obesidad es hereditaria pueden deberse a factores ambientales, como los malos hábitos alimenticios aprendidos durante la infancia.

Otras causas incluyen condiciones médicas que pueden propiciar aumento de peso, como por ejemplo:

  • Síndrome de Cushing, un trastorno poco común que causa el exceso de producción de la hormona cortisol.
  • La Glándula tiroides (hipotiroidismo), donde la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea.

La mejor estrategia para prevenir el sobrepeso y la obesidad es motivar a la gente a que se active y a que lleve una alimentación sana.

Motivar a los niños, jóvenes y adultos a que sean físicamente activos implica aprovechar y hacer uso de entornos o lugares adecuados para tal fin, donde puedan caminar con seguridad, andar en bicicleta, correr, patinar, jugar todo tipo de juegos, o participar en otras actividades que favorezcan un gasto energético (o pérdida de calorías) en el cuerpo.

No olvides que la motivación al interior del núcleo familiar es vital; por ello, si eres papá o mamá pon el ejemplo. Debes explicarle a tus hijos los beneficios a corto, mediano y largo de plazo de tener una alimentación sana (balanceada) y cómo lograrla; así como de hacer ejercicio, llevando a cabo todas estas buenas prácticas.

Asimismo, no olvides acercarte a los profesionales de la salud, ya sea el médico o el nutriólogo, ya que ellos te pueden asesorar y hacerte recomendaciones creíbles sobre la ingesta alimentaria y la actividad física a lo largo de tu vida.

Los cambios en la dieta y en el nivel de actividad física es el primer tratamiento para perder peso. El médico general o un nutriólogo especializado puede ayudar a evaluar la dieta actual y los niveles de actividad para establecer metas para el cambio y lograr objetivos.

Los expertos afirman que la mejor forma de evaluar la dieta es manteniendo un diario de alimentos, es decir, un registro de todo lo que se come durante una semana.

También es importante que el paciente decida qué cambios va a realizar, puesto que así es más probable que los cumpla. Plantearse tres objetivos razonables es una buena manera de iniciar con los cambios; estos incluyen: dejar el consumo de alcohol y tabaco, comer un desayuno saludable e incorporar la actividad física en la rutina diaria.

Medicamentos para bajar de peso

Si ya has realizado cambios en la dieta y en el nivel de actividad física, pero no has perdido una cantidad de kilos que sea significativa, el médico puede recomendarte algunos medicamentos que tal vez te ayuden. Estos solo se utilizan si tu IMC es de al menos 28 o 30, y si tienes una enfermedad relacionada con la preobesidad.

Cirugía para adelgazar

Si padeces de obesidad severa o mórbida, y no ha funcionado el cambio de estilo de vida ni los medicamentos para perder peso, el médico podría sugerirte una cirugía bariátrica o de pérdida de peso.

Para calificar para este procedimiento, el paciente debe tener un IMC de al menos 40, o de 35 si se tiene una condición de salud relacionada con la obesidad. Sin embargo, cada médico tendrá sus criterios para sugerir la cirugía. Las personas que podrían ser candidatas para la intervención por lo general les cuesta mucho trabajo perder peso. Es un procedimiento importante que viene con riesgos para la salud, como toda intervención quirúrgica.

  1. ¿Cómo hago que la motivación para perder peso se vuelva una realidad?

La primera y única regla para motivarte a hacer algo es que tú te lo propongas, que creas en ti mismo(a) para alcanzar la meta que establezcas. Esta motivación es fundamental para evitar subir de peso, o para bajar esos kilos que tenemos de más, a través de la actividad física y una alimentación adecuada.

  1. ¿Cómo puedo medir la cantidad de ejercicio qué hago para perder peso?

Los niveles de actividad física se pueden medir con un diario de actividades. El médico también puede sugerirte utilizar un podómetro durante una semana, pues ayuda a medir el número de pasos que se dan en el día y otorga un indicador de los niveles de actividad diaria.

  1. ¿Cómo influyen mis emociones al elegir qué y cuánto comer?

Nuestras emociones nos llevan a comer sin tener hambre y esto impide que bajemos de peso. Desde que nacemos, la comida llena muchas de nuestras emociones, no solo sirve para nutrirnos. Por ello, analiza qué significa para ti la comida.
Recuerda que la comida tiene un significado emocional diferente para cada persona. Por ejemplo,

  • Seguridad
  • Tranquilidad
  • Socialización
  • Afecto
  • Consuelo
  • Sofisticación
  • Generosidad
  • Control
  • Identidad
  • Arraigo a tierras lejanas
  1. ¿Para qué sirve leer las etiquetas de los alimentos?

El etiquetado en los alimentos tiene la finalidad de brindar información al público sobre el contenido de los alimentos que se adquieren, de forma que esto facilite la elección en las compras para prevenir enfermedades.

Aprende a leerlas y realiza compras saludables para ti y tu familia.

  1. ¿Comer mucha fibra me ayuda a adelgazar?

La fibra no impide que se absorban todas las calorías contenidas en los alimentos, pero su exceso puede ser perjudicial porque evita que el intestino aproveche sustancias útiles como las vitaminas y minerales.

En las etiquetas, la cantidad de fibra recomendada es de 25 gramos al día.

  1. ¿Los productos light evitan que engorde?

Hay productos que dicen light y que sí contienen calorías. Lo que a veces reducen es la cantidad de azúcar, pero los demás ingredientes sí contienen calorías y sí te hacen subir de peso.

Por ello, selecciona con cuidado tus productos y compara aquellos que son normales con los que son light. Te sorprenderá ver que en algunas ocasiones el contenido de calorías de los productos light no es menor y el costo puede ser de casi del doble.

  1. ¿Los productos reducidos en grasa ayudan a bajar de peso?

Los productos formulados con una reducción en grasa contienen 25% menos de grasa que los productos normales, pero esto no quiere decir que estén libres de grasa, que no contengan calorías y que se puedan consumir libremente sin que te hagan aumentar de peso.

El valor diario que aparece en las etiquetas como valor deseable se basa en dietas de 2000 a 2500 calorías. Entonces, si deseas bajar de peso, ten presente que quizás necesites menos de 2000 calorías al día. Selecciona los alimentos que tengan valores diarios elevados de fibra, vitamina y minerales, en lugar de aquellos con valores altos de grasa, azúcar y sal.

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