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CáncerSalud Mental

¿Qué es Salud Mental?

La salud mental es una parte integral de la salud y del bienestar. Según la Organización Mundial de la Salud, “la salud es un estado de plenitud física, mental y bienestar social, no solamente es la ausencia de dolencias o enfermedades”. Es importante estar conscientes de que la salud mental está sujeta y puede ser afectada por una serie de factores socioeconómicos, emocionales y físicos. Esto hace que, como sociedad, debamos contar con estrategias para la prevención, el tratamiento y la recuperación de los padecimientos que afectan esta salud.

La gama de trastornos mentales que existen es muy amplia, siendo los más comunes:

  1. Trastornos mentales orgánicos (Alzheimer, demencia vascular, demencia senil, etc).
  2. Trastornos mentales debidos al consumo de sustancias (alcohol o drogas).
  3. Trastornos psicóticos (esquizofrenia, trastorno esquizotípico, etc).
  4. Trastornos afectivos (trastorno bipolar, trastorno depresivo, manías, etc).
  5. Trastornos de ansiedad (fobias, trastorno obsesivo-compulsivo, estrés postraumático, trastornos disociativos, etc).
  6. Trastornos del comportamiento (trastornos alimenticios, trastornos del sueño, etc).
  7. Trastornos de la personalidad (histrionismo, narcisista, etc).

Síntomas

Los síntomas que podrían vincularse con un desequilibrio de la salud mental y emocional son numerosos, como la presión arterial elevada, el dolor de espalda o de cabeza y el estreñimiento o diarrea, entre otros. Por otra parte, la mala salud emocional produce que las personas no cuiden su salud apropiadamente, o bien, que se abuse de sustancias como el alcohol o el tabaco, por ejemplo.

Asimismo, el estrés, la depresión y la ansiedad contribuyen a tener una serie de dolencias físicas, como trastornos digestivos y del sueño, así como falta de energía y debilidad del sistema inmune, haciendo que el cuerpo sea más propenso a resfriados y otras infecciones.

Diagnóstico

Existen dos herramientas para el diagnóstico de una enfermedad mental, que se utilizan mayoritariamente en todo el mundo. Una de ellas es el Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales (DSM) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, y la otra es el Capítulo 5 de la Clasificación internacional de enfermedades.

El DSM toma como punto de partida la descripción del funcionamiento del paciente, tomando en cuenta 5 ejes o parámetros con el fin de lograr un panorama general de su situación:

  • Descripción de categorías de diagnóstico, con excepción de retraso mental y trastorno de personalidad.
  • Descripción de trastornos de personalidad y retraso mental.
  • Condiciones médicas del paciente y estado de salud en general.
  • Factores ambientales y psicosociales que contribuyen a la enfermedad.
  • Funcionamiento del paciente en lo psicológico, social y ocupacional. Esto se hace a través de la Escala de Funcionamiento Global.

Por su parte, el capítulo 5 de la Clasificación —haciendo uso de claves— ordena las enfermedades y describe una amplia variedad de síntomas, signos y hallazgos anormales, así como circunstancias sociales y causas externas relacionadas con el padecimiento.

Causas

Las causas físicas de los problemas de salud mental tienen que ver con la herencia genética, así como con alteraciones hormonales o de la química cerebral. Los factores psicológicos tienen que ver con rasgos de personalidad, pérdidas, procesos de duelo y crisis circunstanciales o de desarrollo, como por ejemplo la adolescencia, la “llegada de los cuarenta”, la menopausia o la etapa de la jubilación. Las causas sociales están estrechamente vinculadas a las psicológicas y frecuentemente están relacionadas con dinámicas familiares disfuncionales (violencia doméstica y familiar), haber sido víctima de algún tipo de abuso sexual, físico o psicológico, haber experimentado eventos traumáticos, la experiencia constante de algún tipo de incertidumbre, por ejemplo económica o de seguridad (ciudades violentas o con altos índices de criminalidad), algún complejo por una discapacidad física o vivir en un ambiente hostil con constante agresión.

La salud mental también puede verse afectada por la exposición a situaciones extremas o estresantes, como por ejemplo desastres naturales o conflictos armados o civiles.

Todos estos factores pueden ser causa del desarrollo de padecimientos mentales que requieren de un cuidadoso análisis, tomando en cuenta y evaluando cada uno de ellos durante el diagnóstico para evitar así el “sobrediagnóstico” y la sobremedicación.

Prevención

El secreto para prevenir problemas de salud mental reside en fortalecer nuestras habilidades y nuestros factores de protección. Dichos factores son básicamente lo que definen una salud mental positiva: autoestima, fortaleza emocional, pensamiento positivo, destrezas sociales, capacidad de resolución de problemas, manejo del estrés y sentimientos de control.

Por ello, desarrollar estas 10 habilidades puede fortalecer tales protecciones:

  • Manejo de emociones y sentimientos. Aprender a manejar estos aspectos de nuestra vida para lograr una mayor sintonía con nuestro mundo afectivo y con las demás personas.
  • Autoconocimiento. Esta habilidad es el soporte y motor de nuestra identidad. Conociéndonos mejor podemos tener mayor autonomía y darle sentido a nuestra propia vida y a la de los demás.
  • La empatía nos permite establecer vínculos con los demás. A través de ella podemos imaginar y sentir el mundo de las otras personas y comprender sus reacciones, emociones y opiniones.
  • Comunicación asertiva. Permite comunicarnos con claridad con los demás y expresar nuestros pensamientos y sentimientos. El derecho de libre expresión que tiene todo ser humano es una herramienta para afirmar su propio ser.
  • Relaciones sanas. Aprender a establecer y mantener relaciones significativas, así como poner fin a las que bloquean nuestro crecimiento.
  • Toma de decisiones. Tener la capacidad de actuar de manera proactiva y no limitarse a los factores externos. Desarrollar nuestra capacidad de valorar nuestras opciones y decidir, siendo responsables del resultado de nuestra elección.
  • Manejo de conflictos. Es fundamental aprender a resolver conflictos y problemas de una manera flexible y creativa.
  • Pensamiento creativo. Desarrollar nuestra capacidad de ver las cosas de una forma innovadora y diferente nos da la posibilidad de apartarnos de los esquemas.
  • Pensamiento crítico. Nos permite analizar las cosas y llegar a conclusiones propias sobre las cosas y las situaciones.
  • Manejo del estrés. En nuestra sociedad, un reto diario es aprender a lidiar con el estrés y la tensión. Manejarlos no significa evadirlos, sino afrontarlos de una manera constructiva.

Tratamiento

El tratamiento de los trastornos mentales debe ser integral y abarcar diversos niveles. Se deben tomar en cuenta distintos aspectos como el tratamiento médico, farmacológico, terapias psicosociales y apoyo familiar. El objetivo debe ser que el paciente cuente con el tratamiento existente más adecuado a sus necesidades, y que tenga el apoyo necesario para poder vivir de manera funcional y con el mayor grado de autonomía posible.

El tratamiento farmacológico debe ser indicado por un especialista (en este caso psiquiatra) y llevado de manera puntual, sin que se abandone ni se modifique si no es por prescripción médica.

El aspecto de la rehabilitación psicosocial es una parte compleja del tratamiento. Esta tiene que ser individualizada y busca tocar todas las esferas en las que la persona se ha visto afectada por la enfermedad. Su objetivo es recuperar las aptitudes y habilidades sociales del paciente, lo que requiere la adopción de mecanismos que le permitan afrontar y manejar el estrés, así como una brindarle una reestructuración cognitiva y una terapia ocupacional.

Asimismo, la psicoterapia es una herramienta que puede ayudarle al paciente a tomar conciencia de su enfermedad y, por consiguiente, a aprender a convivir con ella y enfrentar las posibles crisis.

Finalmente, el apoyo de la familia del paciente es decisivo dentro del tratamiento. Esta debe estar involucrada y en algunos casos se requiere de sesiones grupales informativas para dar herramientas de diagnóstico, medicación y factores relacionados con el padecimiento del familiar.

Preguntas
frecuentes

  1. ¿Qué es la depresión?

    La depresión en una enfermedad que afecta las esferas física, emocional, intelectual, espiritual y social de quien la padece. Es un problema de salud que provoca alteraciones en la bioquímica cerebral y en los procesos de regulación del estado de ánimo. Así, la depresión se define como el trastorno del estado de ánimo caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad, baja autoestima, pérdida de interés y de capacidad para disfrutar actividades cotidianas.

  2. ¿La depresión es una condición pasajera?

    La depresión no es un estado de ánimo pasajero, sus síntomas se instalan durante un período mayor a seis semanas y por lo tanto afectan la calidad de vida de quien la padece.

  3. ¿Cuál es la diferencia entre tristeza y depresión?

    La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por un profundo sentimiento de tristeza y la inactividad. Una depresión no es lo mismo que tristeza, sino que se trata de un estado de ánimo persistente que afecta la capacidad del individuo para funcionar en la vida y disfrutar de ésta.

  4. ¿Cómo saber si tengo depresión?

    La depresión no siempre es igual en todas las personas. Aunque en algunas los síntomas pueden ser pocos y menos severos, en otras pueden ser muchos. Con el tiempo, dichos síntomas pueden cambiar. Estos incluyen:

    • Sentimiento constante de tristeza, vacío o ansiedad;
    • desesperanza;
    • culpa;
    • sentimiento de inutilidad e incapacidad;
    • falta de interés en realizar actividades y en los pasatiempos;
    • falta de interés en el sexo;
    • cansancio;
    • problemas de concentración, para recordar o tomar decisiones;
    • alteraciones en el sueño (problemas para conciliar el sueño, para madrugar o dormir de más);
    • alteraciones en los patrones alimenticios (comer de más o de menos);
    • pérdida de peso o sobrepeso;
    • pensamientos de muerte y sobre el suicidio. Esto último puede incluir intentos de quitarse la vida;
    • sentirse intranquilo o irritable;
    • síntomas físicos que no cuadran con los diagnósticos convencionales y no responden a tratamientos clínicos.
  5. ¿Qué debo hacer si identifico la enfermedad?

    Es necesario acudir inmediatamente con un especialista, porque se ha observado que la depresión no desaparece por sí sola. Esto significa que la enfermedad requiere de tratamiento profesional constante y comprometido, debido a que los síntomas siempre van en aumento, y rara vez disminuyen por sí mismos.

  6. ¿Las enfermedades mentales solo se presentan en ciertos países?

    Si bien sus efectos pueden ser potenciados por factores de riesgo que son mayores en naciones con grupos de alta vulnerabilidad, estas enfermedades pueden presentarse en cualquier país.

  7. ¿Cómo afectan las enfermedades mentales a México?

    Se estima que, en conjunto, estos padecimientos afectan a aproximadamente 18 millones de mexicanos, y solo han sido diagnosticado un 5% de ellos, esto según datos de 2011 presentados durante el Neuro Congress realizado en nuestro país, en donde participaron especialistas en la materia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Voz Pro Salud Mental, en México, un 25% de las familias poseen un integrante con algún tipo de trastorno mental, es decir, una de cada cuatro familias.

Los síntomas que podrían vincularse con un desequilibrio de la salud mental y emocional son numerosos, como la presión arterial elevada, el dolor de espalda o de cabeza y el estreñimiento o diarrea, entre otros. Por otra parte, la mala salud emocional produce que las personas no cuiden su salud apropiadamente, o bien, que se abuse de sustancias como el alcohol o el tabaco, por ejemplo.

Asimismo, el estrés, la depresión y la ansiedad contribuyen a tener una serie de dolencias físicas, como trastornos digestivos y del sueño, así como falta de energía y debilidad del sistema inmune, haciendo que el cuerpo sea más propenso a resfriados y otras infecciones.

Existen dos herramientas para el diagnóstico de una enfermedad mental, que se utilizan mayoritariamente en todo el mundo. Una de ellas es el Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales (DSM) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, y la otra es el Capítulo 5 de la Clasificación internacional de enfermedades.

El DSM toma como punto de partida la descripción del funcionamiento del paciente, tomando en cuenta 5 ejes o parámetros con el fin de lograr un panorama general de su situación:

  • Descripción de categorías de diagnóstico, con excepción de retraso mental y trastorno de personalidad.
  • Descripción de trastornos de personalidad y retraso mental.
  • Condiciones médicas del paciente y estado de salud en general.
  • Factores ambientales y psicosociales que contribuyen a la enfermedad.
  • Funcionamiento del paciente en lo psicológico, social y ocupacional. Esto se hace a través de la Escala de Funcionamiento Global.

Por su parte, el capítulo 5 de la Clasificación —haciendo uso de claves— ordena las enfermedades y describe una amplia variedad de síntomas, signos y hallazgos anormales, así como circunstancias sociales y causas externas relacionadas con el padecimiento.

Las causas físicas de los problemas de salud mental tienen que ver con la herencia genética, así como con alteraciones hormonales o de la química cerebral. Los factores psicológicos tienen que ver con rasgos de personalidad, pérdidas, procesos de duelo y crisis circunstanciales o de desarrollo, como por ejemplo la adolescencia, la “llegada de los cuarenta”, la menopausia o la etapa de la jubilación. Las causas sociales están estrechamente vinculadas a las psicológicas y frecuentemente están relacionadas con dinámicas familiares disfuncionales (violencia doméstica y familiar), haber sido víctima de algún tipo de abuso sexual, físico o psicológico, haber experimentado eventos traumáticos, la experiencia constante de algún tipo de incertidumbre, por ejemplo económica o de seguridad (ciudades violentas o con altos índices de criminalidad), algún complejo por una discapacidad física o vivir en un ambiente hostil con constante agresión.

La salud mental también puede verse afectada por la exposición a situaciones extremas o estresantes, como por ejemplo desastres naturales o conflictos armados o civiles.

Todos estos factores pueden ser causa del desarrollo de padecimientos mentales que requieren de un cuidadoso análisis, tomando en cuenta y evaluando cada uno de ellos durante el diagnóstico para evitar así el “sobrediagnóstico” y la sobremedicación.

El secreto para prevenir problemas de salud mental reside en fortalecer nuestras habilidades y nuestros factores de protección. Dichos factores son básicamente lo que definen una salud mental positiva: autoestima, fortaleza emocional, pensamiento positivo, destrezas sociales, capacidad de resolución de problemas, manejo del estrés y sentimientos de control.

Por ello, desarrollar estas 10 habilidades puede fortalecer tales protecciones:

  • Manejo de emociones y sentimientos. Aprender a manejar estos aspectos de nuestra vida para lograr una mayor sintonía con nuestro mundo afectivo y con las demás personas.
  • Autoconocimiento. Esta habilidad es el soporte y motor de nuestra identidad. Conociéndonos mejor podemos tener mayor autonomía y darle sentido a nuestra propia vida y a la de los demás.
  • La empatía nos permite establecer vínculos con los demás. A través de ella podemos imaginar y sentir el mundo de las otras personas y comprender sus reacciones, emociones y opiniones.
  • Comunicación asertiva. Permite comunicarnos con claridad con los demás y expresar nuestros pensamientos y sentimientos. El derecho de libre expresión que tiene todo ser humano es una herramienta para afirmar su propio ser.
  • Relaciones sanas. Aprender a establecer y mantener relaciones significativas, así como poner fin a las que bloquean nuestro crecimiento.
  • Toma de decisiones. Tener la capacidad de actuar de manera proactiva y no limitarse a los factores externos. Desarrollar nuestra capacidad de valorar nuestras opciones y decidir, siendo responsables del resultado de nuestra elección.
  • Manejo de conflictos. Es fundamental aprender a resolver conflictos y problemas de una manera flexible y creativa.
  • Pensamiento creativo. Desarrollar nuestra capacidad de ver las cosas de una forma innovadora y diferente nos da la posibilidad de apartarnos de los esquemas.
  • Pensamiento crítico. Nos permite analizar las cosas y llegar a conclusiones propias sobre las cosas y las situaciones.
  • Manejo del estrés. En nuestra sociedad, un reto diario es aprender a lidiar con el estrés y la tensión. Manejarlos no significa evadirlos, sino afrontarlos de una manera constructiva.

El tratamiento de los trastornos mentales debe ser integral y abarcar diversos niveles. Se deben tomar en cuenta distintos aspectos como el tratamiento médico, farmacológico, terapias psicosociales y apoyo familiar. El objetivo debe ser que el paciente cuente con el tratamiento existente más adecuado a sus necesidades, y que tenga el apoyo necesario para poder vivir de manera funcional y con el mayor grado de autonomía posible.

El tratamiento farmacológico debe ser indicado por un especialista (en este caso psiquiatra) y llevado de manera puntual, sin que se abandone ni se modifique si no es por prescripción médica.

El aspecto de la rehabilitación psicosocial es una parte compleja del tratamiento. Esta tiene que ser individualizada y busca tocar todas las esferas en las que la persona se ha visto afectada por la enfermedad. Su objetivo es recuperar las aptitudes y habilidades sociales del paciente, lo que requiere la adopción de mecanismos que le permitan afrontar y manejar el estrés, así como una brindarle una reestructuración cognitiva y una terapia ocupacional.

Asimismo, la psicoterapia es una herramienta que puede ayudarle al paciente a tomar conciencia de su enfermedad y, por consiguiente, a aprender a convivir con ella y enfrentar las posibles crisis.

Finalmente, el apoyo de la familia del paciente es decisivo dentro del tratamiento. Esta debe estar involucrada y en algunos casos se requiere de sesiones grupales informativas para dar herramientas de diagnóstico, medicación y factores relacionados con el padecimiento del familiar.

  1. ¿Qué es la depresión?

    La depresión en una enfermedad que afecta las esferas física, emocional, intelectual, espiritual y social de quien la padece. Es un problema de salud que provoca alteraciones en la bioquímica cerebral y en los procesos de regulación del estado de ánimo. Así, la depresión se define como el trastorno del estado de ánimo caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad, baja autoestima, pérdida de interés y de capacidad para disfrutar actividades cotidianas.

  2. ¿La depresión es una condición pasajera?

    La depresión no es un estado de ánimo pasajero, sus síntomas se instalan durante un período mayor a seis semanas y por lo tanto afectan la calidad de vida de quien la padece.

  3. ¿Cuál es la diferencia entre tristeza y depresión?

    La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por un profundo sentimiento de tristeza y la inactividad. Una depresión no es lo mismo que tristeza, sino que se trata de un estado de ánimo persistente que afecta la capacidad del individuo para funcionar en la vida y disfrutar de ésta.

  4. ¿Cómo saber si tengo depresión?

    La depresión no siempre es igual en todas las personas. Aunque en algunas los síntomas pueden ser pocos y menos severos, en otras pueden ser muchos. Con el tiempo, dichos síntomas pueden cambiar. Estos incluyen:

    • Sentimiento constante de tristeza, vacío o ansiedad;
    • desesperanza;
    • culpa;
    • sentimiento de inutilidad e incapacidad;
    • falta de interés en realizar actividades y en los pasatiempos;
    • falta de interés en el sexo;
    • cansancio;
    • problemas de concentración, para recordar o tomar decisiones;
    • alteraciones en el sueño (problemas para conciliar el sueño, para madrugar o dormir de más);
    • alteraciones en los patrones alimenticios (comer de más o de menos);
    • pérdida de peso o sobrepeso;
    • pensamientos de muerte y sobre el suicidio. Esto último puede incluir intentos de quitarse la vida;
    • sentirse intranquilo o irritable;
    • síntomas físicos que no cuadran con los diagnósticos convencionales y no responden a tratamientos clínicos.
  5. ¿Qué debo hacer si identifico la enfermedad?

    Es necesario acudir inmediatamente con un especialista, porque se ha observado que la depresión no desaparece por sí sola. Esto significa que la enfermedad requiere de tratamiento profesional constante y comprometido, debido a que los síntomas siempre van en aumento, y rara vez disminuyen por sí mismos.

  6. ¿Las enfermedades mentales solo se presentan en ciertos países?

    Si bien sus efectos pueden ser potenciados por factores de riesgo que son mayores en naciones con grupos de alta vulnerabilidad, estas enfermedades pueden presentarse en cualquier país.

  7. ¿Cómo afectan las enfermedades mentales a México?

    Se estima que, en conjunto, estos padecimientos afectan a aproximadamente 18 millones de mexicanos, y solo han sido diagnosticado un 5% de ellos, esto según datos de 2011 presentados durante el Neuro Congress realizado en nuestro país, en donde participaron especialistas en la materia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Voz Pro Salud Mental, en México, un 25% de las familias poseen un integrante con algún tipo de trastorno mental, es decir, una de cada cuatro familias.

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