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CáncerCáncer

¿Qué es el cáncer?

El cáncer es una enfermedad con múltiples causas en donde las células comienzan a dividirse de manera descontrolada, convirtiéndose en una masa llamada tumor. Los tumores pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos).

Los médicos pueden determinar si un tumor es benigno o maligno mediante la extracción de un pedazo de tejido (biopsia) y el examen de una pequeña muestra de las células bajo un microscopio.

En un tumor benigno, las células no se diseminan a otras partes del cuerpo. Sin embargo, pueden seguir creciendo en el lugar original, y puede causar un problema presionando los órganos circundantes.

En un tumor maligno, las células de cáncer tienen la capacidad de propagarse más allá del área original del cuerpo. Si el tumor se deja sin tratar, puede extenderse al tejido circundante. A veces las células se separan del cáncer original (primario) y pueden propagarse a otros órganos del cuerpo a través del torrente sanguíneo o del sistema linfático.

Existen más de 100 tipos diferentes de cáncer, cada uno con su propio nombre y tratamiento.

Síntomas

Las consecuencias a largo plazo del cáncer son muchas y variadas. Afortunadamente, las de tipo grave son poco comunes, pero muchas personas experimentan una variedad de problemas después del tratamiento que pueden tener un impacto significativo en su calidad de vida.

Los signos y síntomas que experimenta una persona suelen variar según el tipo de cáncer y su tratamiento, pero pueden incluir, por ejemplo:

  • Problemas urinarios (incontinencia en la vejiga)
  • Problemas intestinales (incontinencia en el intestino)
  • Problemas sexuales
  • Fatiga
  • Dolor
  • Linfedema
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Síntomas de la menopausia
  • Problemas psicosociales
  • Dificultades en el habla

Diagnóstico

La mortalidad por cáncer se puede reducir si los casos se detectan y tratan a tiempo.

De acuerdo con la OMS, existen dos estrategias fundamentales en este tema: el diagnóstico temprano, que consiste en conocer los signos y síntomas iniciales para facilitar el diagnóstico; y el cribado, que consiste en la aplicación sistemática de una prueba entre la población asintomática para descubrir anomalías indicativas de un cáncer determinado.

Causas

Por lo general, los médicos no pueden explicar por algunas personas desarrollan cáncer y otras no. Sin embargo, las investigaciones muestran que ciertos factores de riesgo aumentan las probabilidades de que alguien desarrolle la enfermedad. Estos son los factores de riesgo más comunes para el cáncer:

  • Antecedentes familiares de cáncer
  • Sobrepeso
  • Falta de actividad física
  • Exposición a los rayos ultravioleta
  • Ciertos productos químicos y otras sustancias
  • Edad avanzada
  • Mala alimentación
  • Algunos virus y bacterias
  • Ciertas hormonas

Muchos de estos factores de riesgo se pueden evitar. Otros, como los antecedentes familiares, no. La gente puede ayudar a protegerse a sí misma al mantenerse alejada de los factores de riesgo cuando sea posible.

Con el tiempo, varios factores pueden actuar en conjunto para hacer que las células normales se conviertan en cancerosas. Cuando se piensa en el riesgo de contraer cáncer, estas son algunas cosas a tener en cuenta:

  • No todo lo que hagas o consumas causa cáncer.
  • El cáncer no es causado por una lesión, como un golpe o moretón.
  • El cáncer no es contagioso. A pesar de que la infección por ciertos virus o bacterias puede aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer, nadie puede “contraer” el cáncer de otra persona.
  • Tener uno o más factores de riesgo no significa que forzosamente se va a contraer cáncer. La mayoría de las personas que tienen factores de riesgo nunca desarrollan cáncer.

Algunas personas son más sensibles que otras a los factores de riesgo conocidos.

Prevención

Probablemente has oído cosas contradictorias sobre la prevención del cáncer. A veces lo que se recomienda en un estudio de prevención se desaconseja en otro. En muchos casos, lo que se sabe acerca de la prevención del cáncer todavía está evolucionando. Sin embargo, es bien aceptado que las probabilidades de desarrollar cáncer se ven afectadas por las decisiones que se toman respecto al estilo de vida. La Organización Mundial de la Salud estima que más del 30% de las defunciones por cáncer podrían evitarse modificando o evitando los principales factores de riesgo. Así que si estás preocupado(a) acerca de la prevención del cáncer, hacer unos simples cambios en tu estilo de vida puede marcar una gran diferencia. Ten en cuenta estos siete consejos para la prevención de esta enfermedad.

  1. Evita consumir tabaco. Fumar se ha relacionado con varios tipos de cáncer, incluyendo cáncer de pulmón, de vejiga, cervicouterino y de riñón. Y mascar tabaco se ha relacionado con cáncer de la cavidad oral y de páncreas. Incluso si no consumes tabaco, la exposición al humo de segunda mano puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Evitar el tabaco, o decidir dejar de usarlo, es una de las decisiones de salud más importantes que puedes tomar. Es también una parte importante de la prevención del cáncer. Si necesitas ayuda para dejar de fumar, pídele a tu médico consejos acerca de los productos para dejar el hábito y otras estrategias para este fin.
  2. Consume una dieta saludable. Hacer selecciones saludables en el supermercado y a la hora de comer no puede garantizar la prevención del cáncer, pero podría ayudar a reducir tu riesgo. Considera las siguientes directrices:
    • Come muchas frutas y verduras. Basar tu dieta en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal, como granos enteros y frijoles.
    • Limita la grasa. Come alimentos más ligeros y magros. Las dietas altas en grasas tienden a ser más altas en calorías y pueden aumentar el riesgo de sobrepeso u obesidad, que puede, a su vez, aumentar el riesgo de cáncer.
    • Si decides beber alcohol, hazlo con moderación. El riesgo de varios tipos de cáncer, incluyendo cáncer de mama, colon, pulmón, riñón e hígado, aumenta con la cantidad de alcohol que consumes y con la cantidad de tiempo que lo haces.
  1. Mantén un peso saludable y haz actividad física.El mantener un peso saludable podría reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de la mama, próstata, pulmón, colon y riñón. Los periodos de actividad física, además de ayudar a controlar tu peso, por sí solos podrían reducir el riesgo de cáncer de mama y de colon. Los adultos que realizan cualquier cantidad de actividad física obtienen algunos beneficios sustanciales para la salud. Pero para obtener tales beneficios, se necesitan por lo menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada o 75 minutos a la semana de actividad física aeróbica vigorosa. También puedes realizar una combinación de actividad moderada y vigorosa. Como objetivo general, incluye por lo menos 30 minutos de actividad física en tu rutina diaria, y si puedes hacer más mucho mejor.
  2. Protégete del sol. El cáncer de piel es uno de los tipos más comunes de cáncer, y uno de los más prevenibles. Prueba estos consejos:
    • Evita el sol del mediodía. No te expongas al sol entre las 10 horas y las 16 horas, que es el horario cuando los rayos del sol están más fuertes.
    • Permanece en la sombra. Cuando estés al aire libre permanece en la sombra tanto como sea posible. Usar lentes de sol y un sombrero de ala ancha también ayuda.
    • Cubre las áreas expuestas. Usa ropa holgada que cubra la mayor cantidad de piel posible. Opta por colores claros que reflejan más la radiación ultravioleta.
    • No escatimes en la protección solar. Usa una cantidad generosa de protector solar cuando estés al aire libre, y vuelve a aplicarlo con frecuencia.
    • Evita las camas de bronceado y las lámparas solares. Estas son tan perjudiciales como la luz solar natural.
  1. Vacúnate. La prevención del cáncer incluye la protección contra ciertas infecciones virales. Habla con tu médico acerca de la inmunización contra:
    • Hepatitis B. La hepatitis B puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. La vacuna contra la hepatitis B se recomienda para ciertos adultos de alto riesgo, como aquellos que tienen una vida sexual activa pero no en una relación mutuamente monógama, así como en personas con infecciones de transmisión sexual, usuarios de drogas intravenosas, varones que tienen relaciones sexuales con hombres, y trabajadores de seguridad pública y atención médica que podrían estar expuestos a sangre o fluidos corporales infectados.
    • Virus del papiloma humano (VPH). El VPH es un virus de transmisión sexual que puede causar cáncer genital y cervical, entre otros, así como cánceres de células escamosas de cabeza y cuello. La vacuna contra el VPH está disponible para hombres y mujeres de 26 años o menos que no recibieron la vacuna en la adolescencia.
  1. Evita comportamientos de riesgo. Otra táctica de prevención eficaz del cáncer es evitar las conductas de riesgo que pueden conducir a infecciones que, a su vez, puede aumentar el riesgo de la enfermedad. Por ejemplo: Practica el sexo seguro. Limita el número de parejas sexuales y usa condón cuando tengas relaciones sexuales. Mientras más parejas sexuales se tienen, más probabilidades hay de contraer una infección de transmisión sexual – como el VIH o VPH. Las personas que tienen VIH o SIDA tienen un riesgo mayor de cáncer en el ano, hígado y pulmón. El VPH se asocia más frecuentemente con cáncer cervicouterino, pero también podría aumentar el riesgo de cáncer de ano, pene, garganta, vulva y vagina. No compartas agujas. Compartir agujas con un usuario de drogas infectado puede conducir al VIH , así como a hepatitis B y hepatitis C, que pueden aumentar el riesgo de cáncer de hígado.
  2. Ten revisiones médicas periódicas. Hacerse regularmente evaluaciones médicas generales y exámenes de la piel, colon, próstata, cuello uterino y mama pueden aumentar las probabilidades de descubrir el cáncer en etapas tempranas, y es más probable que se tenga éxito en el tratamiento. Pregúntale a tu médico cuáles son los mejores estudios para una detección temprana. Toma, a partir de hoy, la prevención del cáncer en tus propias manos. Los beneficios te durarán toda la vida.

Tratamiento

Una vez diagnosticado el cáncer existen distintos tipos de tratamiento dependiendo del caso, los cuales en ocasiones se utilizan de manera combinada:

Cirugía. Una operación para extirpar el tumor es el tratamiento principal para muchos tipos de cáncer. La cirugía es más probable que se utilice si el cáncer sólo se encuentra en un área del cuerpo y no se ha propagado. A veces puede ser utilizada para eliminar un cáncer que se ha propagado a otra área del cuerpo, pero esto es menos común.

Radioterapia. La radioterapia utiliza alta energía de rayos X para destruir las células cancerosas. La radiación se dirige a la zona afectada por el cáncer para que haga el menor daño posible a las células normales. Uno de los efectos secundarios más comunes es el cansancio. Otros efectos secundarios dependen de la parte del cuerpo que está siendo tratada.

Quimioterapia. La quimioterapia utiliza fármacos antineoplásicos (citotóxicos) para destruir las células cancerosas. Hay más de 50 fármacos de quimioterapia diferentes. A veces, el tratamiento es con un solo fármaco de quimioterapia, pero es común que se administren dos o más medicamentos juntos. Esto se conoce como quimioterapia de combinación. El tipo de tratamiento de quimioterapia que prescriban los médicos dependerá del tipo de cáncer que se padece. La quimioterapia puede causar varios efectos secundarios según el medicamento (o combinación de principios activos) que se utilice. Sin embargo, existen muchas maneras de prevenir o reducir los efectos secundarios de la quimioterapia.

Terapia hormonal. Las hormonas son sustancias naturales producidas por el cuerpo que controlan el crecimiento y la actividad de ciertas células. Algunos cánceres dependen de hormonas particulares para crecer. Las terapias hormonales reducen los niveles de estas hormonas en el cuerpo o bloquean las hormonas para que estas lleguen a las células cancerosas. Esto reduce el cáncer y detiene su crecimiento.

Terapia biológica. Las terapias biológicas funcionan de diversas maneras para destruir las células cancerosas. Se puede:

  • Estimular las defensas del organismo (sistema inmunológico) para atacar el cáncer.
  • Interferir la capacidad del cáncer para crecer.
  • Detener el suministro de sangre de un tumor para que no pueda obtener el oxígeno y los nutrientes que necesita para crecer.
  • Algunas terapias realizan solamente alguna de estas acciones, otras combinan dos o más de estos métodos para atacar al cáncer.

Las terapias biológicas pueden tener diferentes nombres de acuerdo a cómo funcionan. Algunos de los principales tipos de terapias biológicas utilizadas para tratar el cáncer son: anticuerpos monoclonales, inhibidores del crecimiento del cáncer e inhibidores de la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de los ya preexistentes). La investigación está tratando de descubrir si otros tipos de terapia biológica, tales como las vacunas y la terapia génica, se pueden utilizar para tratar el cáncer. Este tipo de estudios todavía se encuentran en las primeras etapas de desarrollo.

Preguntas
frecuentes

Una vez superado el shock inicial de un diagnóstico positivo de cáncer, es necesario empezar a resolver dudas lo más pronto posible, a fin de obtener toda la información de utilidad para esta etapa.

1. ¿Debo obtener información básica sobre el cáncer?

Si estás en la misma situación que la mayor parte de la población, lo más seguro es que estés desinformado sobre el cáncer. Y así, de pronto, es el tema más importante en tu vida. Es recomendable buscar y leer toda la información posible acerca de la enfermedad, con el fin de saber más y tomar mejores decisiones sobre tu salud.

2. ¿Puedo acudir con un médico?

Ahora que sabes un poco acerca de tu enfermedad, puedes buscar un doctor. Una de las primeras cosas que tu médico hará es evaluar y determinar el estado del tumor. Estos valores dan una idea de la gravedad y de la velocidad de crecimiento del cáncer.

3. ¿Cómo se deben leer los informes de laboratorio?

Los informes de patología tienen todo tipo de información valiosa, incluyendo qué tan grande es el tumor y si se ha diseminado. No tienes que ser un experto para saber cómo leerlos, pregúntale a tu médico cómo hacerlo y pídele orientación.

4. ¿Existen grupos de apoyo para las personas con cáncer?

Hay un sinnúmero de grupos de apoyo para pacientes con cáncer. Seguro en tu comunidad hay alguno al que te puedas integrar; por lo general, son grupos en asociaciones sin fines de lucro que buscan apoyar a los enfermos con talleres y otro tipo de actividades.

5. ¿Puedo inscribirme en algún ensayo que esté probando algún tratamiento nuevo o experimental?

Como la ciencia y la medicina avanzan rápidamente, casi siempre hay ensayos médicos a los que los pacientes pueden unirse. En algún momento del tratamiento contra el cáncer, podrías considerar unirte a alguno de estos protocolos.

Pero lo más importante, es saber si estamos hablando de una enfermedad que puede llegar a curarse con el tratamiento adecuado y en la que existe una constante investigación. Una actitud positiva puede ser de gran utilidad para enfrentar la enfermedad y el tratamiento.

Las consecuencias a largo plazo del cáncer son muchas y variadas. Afortunadamente, las de tipo grave son poco comunes, pero muchas personas experimentan una variedad de problemas después del tratamiento que pueden tener un impacto significativo en su calidad de vida.

Los signos y síntomas que experimenta una persona suelen variar según el tipo de cáncer y su tratamiento, pero pueden incluir, por ejemplo:

  • Problemas urinarios (incontinencia en la vejiga)
  • Problemas intestinales (incontinencia en el intestino)
  • Problemas sexuales
  • Fatiga
  • Dolor
  • Linfedema
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Síntomas de la menopausia
  • Problemas psicosociales
  • Dificultades en el habla

La mortalidad por cáncer se puede reducir si los casos se detectan y tratan a tiempo.

De acuerdo con la OMS, existen dos estrategias fundamentales en este tema: el diagnóstico temprano, que consiste en conocer los signos y síntomas iniciales para facilitar el diagnóstico; y el cribado, que consiste en la aplicación sistemática de una prueba entre la población asintomática para descubrir anomalías indicativas de un cáncer determinado.

Por lo general, los médicos no pueden explicar por algunas personas desarrollan cáncer y otras no. Sin embargo, las investigaciones muestran que ciertos factores de riesgo aumentan las probabilidades de que alguien desarrolle la enfermedad. Estos son los factores de riesgo más comunes para el cáncer:

  • Antecedentes familiares de cáncer
  • Sobrepeso
  • Falta de actividad física
  • Exposición a los rayos ultravioleta
  • Ciertos productos químicos y otras sustancias
  • Edad avanzada
  • Mala alimentación
  • Algunos virus y bacterias
  • Ciertas hormonas

Muchos de estos factores de riesgo se pueden evitar. Otros, como los antecedentes familiares, no. La gente puede ayudar a protegerse a sí misma al mantenerse alejada de los factores de riesgo cuando sea posible.

Con el tiempo, varios factores pueden actuar en conjunto para hacer que las células normales se conviertan en cancerosas. Cuando se piensa en el riesgo de contraer cáncer, estas son algunas cosas a tener en cuenta:

  • No todo lo que hagas o consumas causa cáncer.
  • El cáncer no es causado por una lesión, como un golpe o moretón.
  • El cáncer no es contagioso. A pesar de que la infección por ciertos virus o bacterias puede aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer, nadie puede “contraer” el cáncer de otra persona.
  • Tener uno o más factores de riesgo no significa que forzosamente se va a contraer cáncer. La mayoría de las personas que tienen factores de riesgo nunca desarrollan cáncer.

Algunas personas son más sensibles que otras a los factores de riesgo conocidos.

Probablemente has oído cosas contradictorias sobre la prevención del cáncer. A veces lo que se recomienda en un estudio de prevención se desaconseja en otro. En muchos casos, lo que se sabe acerca de la prevención del cáncer todavía está evolucionando. Sin embargo, es bien aceptado que las probabilidades de desarrollar cáncer se ven afectadas por las decisiones que se toman respecto al estilo de vida. La Organización Mundial de la Salud estima que más del 30% de las defunciones por cáncer podrían evitarse modificando o evitando los principales factores de riesgo. Así que si estás preocupado(a) acerca de la prevención del cáncer, hacer unos simples cambios en tu estilo de vida puede marcar una gran diferencia. Ten en cuenta estos siete consejos para la prevención de esta enfermedad.

  1. Evita consumir tabaco. Fumar se ha relacionado con varios tipos de cáncer, incluyendo cáncer de pulmón, de vejiga, cervicouterino y de riñón. Y mascar tabaco se ha relacionado con cáncer de la cavidad oral y de páncreas. Incluso si no consumes tabaco, la exposición al humo de segunda mano puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Evitar el tabaco, o decidir dejar de usarlo, es una de las decisiones de salud más importantes que puedes tomar. Es también una parte importante de la prevención del cáncer. Si necesitas ayuda para dejar de fumar, pídele a tu médico consejos acerca de los productos para dejar el hábito y otras estrategias para este fin.
  2. Consume una dieta saludable. Hacer selecciones saludables en el supermercado y a la hora de comer no puede garantizar la prevención del cáncer, pero podría ayudar a reducir tu riesgo. Considera las siguientes directrices:
    • Come muchas frutas y verduras. Basar tu dieta en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal, como granos enteros y frijoles.
    • Limita la grasa. Come alimentos más ligeros y magros. Las dietas altas en grasas tienden a ser más altas en calorías y pueden aumentar el riesgo de sobrepeso u obesidad, que puede, a su vez, aumentar el riesgo de cáncer.
    • Si decides beber alcohol, hazlo con moderación. El riesgo de varios tipos de cáncer, incluyendo cáncer de mama, colon, pulmón, riñón e hígado, aumenta con la cantidad de alcohol que consumes y con la cantidad de tiempo que lo haces.
  1. Mantén un peso saludable y haz actividad física.El mantener un peso saludable podría reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de la mama, próstata, pulmón, colon y riñón. Los periodos de actividad física, además de ayudar a controlar tu peso, por sí solos podrían reducir el riesgo de cáncer de mama y de colon. Los adultos que realizan cualquier cantidad de actividad física obtienen algunos beneficios sustanciales para la salud. Pero para obtener tales beneficios, se necesitan por lo menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada o 75 minutos a la semana de actividad física aeróbica vigorosa. También puedes realizar una combinación de actividad moderada y vigorosa. Como objetivo general, incluye por lo menos 30 minutos de actividad física en tu rutina diaria, y si puedes hacer más mucho mejor.
  2. Protégete del sol. El cáncer de piel es uno de los tipos más comunes de cáncer, y uno de los más prevenibles. Prueba estos consejos:
    • Evita el sol del mediodía. No te expongas al sol entre las 10 horas y las 16 horas, que es el horario cuando los rayos del sol están más fuertes.
    • Permanece en la sombra. Cuando estés al aire libre permanece en la sombra tanto como sea posible. Usar lentes de sol y un sombrero de ala ancha también ayuda.
    • Cubre las áreas expuestas. Usa ropa holgada que cubra la mayor cantidad de piel posible. Opta por colores claros que reflejan más la radiación ultravioleta.
    • No escatimes en la protección solar. Usa una cantidad generosa de protector solar cuando estés al aire libre, y vuelve a aplicarlo con frecuencia.
    • Evita las camas de bronceado y las lámparas solares. Estas son tan perjudiciales como la luz solar natural.
  1. Vacúnate. La prevención del cáncer incluye la protección contra ciertas infecciones virales. Habla con tu médico acerca de la inmunización contra:
    • Hepatitis B. La hepatitis B puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. La vacuna contra la hepatitis B se recomienda para ciertos adultos de alto riesgo, como aquellos que tienen una vida sexual activa pero no en una relación mutuamente monógama, así como en personas con infecciones de transmisión sexual, usuarios de drogas intravenosas, varones que tienen relaciones sexuales con hombres, y trabajadores de seguridad pública y atención médica que podrían estar expuestos a sangre o fluidos corporales infectados.
    • Virus del papiloma humano (VPH). El VPH es un virus de transmisión sexual que puede causar cáncer genital y cervical, entre otros, así como cánceres de células escamosas de cabeza y cuello. La vacuna contra el VPH está disponible para hombres y mujeres de 26 años o menos que no recibieron la vacuna en la adolescencia.
  1. Evita comportamientos de riesgo. Otra táctica de prevención eficaz del cáncer es evitar las conductas de riesgo que pueden conducir a infecciones que, a su vez, puede aumentar el riesgo de la enfermedad. Por ejemplo: Practica el sexo seguro. Limita el número de parejas sexuales y usa condón cuando tengas relaciones sexuales. Mientras más parejas sexuales se tienen, más probabilidades hay de contraer una infección de transmisión sexual – como el VIH o VPH. Las personas que tienen VIH o SIDA tienen un riesgo mayor de cáncer en el ano, hígado y pulmón. El VPH se asocia más frecuentemente con cáncer cervicouterino, pero también podría aumentar el riesgo de cáncer de ano, pene, garganta, vulva y vagina. No compartas agujas. Compartir agujas con un usuario de drogas infectado puede conducir al VIH , así como a hepatitis B y hepatitis C, que pueden aumentar el riesgo de cáncer de hígado.
  2. Ten revisiones médicas periódicas. Hacerse regularmente evaluaciones médicas generales y exámenes de la piel, colon, próstata, cuello uterino y mama pueden aumentar las probabilidades de descubrir el cáncer en etapas tempranas, y es más probable que se tenga éxito en el tratamiento. Pregúntale a tu médico cuáles son los mejores estudios para una detección temprana. Toma, a partir de hoy, la prevención del cáncer en tus propias manos. Los beneficios te durarán toda la vida.

Una vez diagnosticado el cáncer existen distintos tipos de tratamiento dependiendo del caso, los cuales en ocasiones se utilizan de manera combinada:

Cirugía. Una operación para extirpar el tumor es el tratamiento principal para muchos tipos de cáncer. La cirugía es más probable que se utilice si el cáncer sólo se encuentra en un área del cuerpo y no se ha propagado. A veces puede ser utilizada para eliminar un cáncer que se ha propagado a otra área del cuerpo, pero esto es menos común.

Radioterapia. La radioterapia utiliza alta energía de rayos X para destruir las células cancerosas. La radiación se dirige a la zona afectada por el cáncer para que haga el menor daño posible a las células normales. Uno de los efectos secundarios más comunes es el cansancio. Otros efectos secundarios dependen de la parte del cuerpo que está siendo tratada.

Quimioterapia. La quimioterapia utiliza fármacos antineoplásicos (citotóxicos) para destruir las células cancerosas. Hay más de 50 fármacos de quimioterapia diferentes. A veces, el tratamiento es con un solo fármaco de quimioterapia, pero es común que se administren dos o más medicamentos juntos. Esto se conoce como quimioterapia de combinación. El tipo de tratamiento de quimioterapia que prescriban los médicos dependerá del tipo de cáncer que se padece. La quimioterapia puede causar varios efectos secundarios según el medicamento (o combinación de principios activos) que se utilice. Sin embargo, existen muchas maneras de prevenir o reducir los efectos secundarios de la quimioterapia.

Terapia hormonal. Las hormonas son sustancias naturales producidas por el cuerpo que controlan el crecimiento y la actividad de ciertas células. Algunos cánceres dependen de hormonas particulares para crecer. Las terapias hormonales reducen los niveles de estas hormonas en el cuerpo o bloquean las hormonas para que estas lleguen a las células cancerosas. Esto reduce el cáncer y detiene su crecimiento.

Terapia biológica. Las terapias biológicas funcionan de diversas maneras para destruir las células cancerosas. Se puede:

  • Estimular las defensas del organismo (sistema inmunológico) para atacar el cáncer.
  • Interferir la capacidad del cáncer para crecer.
  • Detener el suministro de sangre de un tumor para que no pueda obtener el oxígeno y los nutrientes que necesita para crecer.
  • Algunas terapias realizan solamente alguna de estas acciones, otras combinan dos o más de estos métodos para atacar al cáncer.

Las terapias biológicas pueden tener diferentes nombres de acuerdo a cómo funcionan. Algunos de los principales tipos de terapias biológicas utilizadas para tratar el cáncer son: anticuerpos monoclonales, inhibidores del crecimiento del cáncer e inhibidores de la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de los ya preexistentes). La investigación está tratando de descubrir si otros tipos de terapia biológica, tales como las vacunas y la terapia génica, se pueden utilizar para tratar el cáncer. Este tipo de estudios todavía se encuentran en las primeras etapas de desarrollo.

Una vez superado el shock inicial de un diagnóstico positivo de cáncer, es necesario empezar a resolver dudas lo más pronto posible, a fin de obtener toda la información de utilidad para esta etapa.

1. ¿Debo obtener información básica sobre el cáncer?

Si estás en la misma situación que la mayor parte de la población, lo más seguro es que estés desinformado sobre el cáncer. Y así, de pronto, es el tema más importante en tu vida. Es recomendable buscar y leer toda la información posible acerca de la enfermedad, con el fin de saber más y tomar mejores decisiones sobre tu salud.

2. ¿Puedo acudir con un médico?

Ahora que sabes un poco acerca de tu enfermedad, puedes buscar un doctor. Una de las primeras cosas que tu médico hará es evaluar y determinar el estado del tumor. Estos valores dan una idea de la gravedad y de la velocidad de crecimiento del cáncer.

3. ¿Cómo se deben leer los informes de laboratorio?

Los informes de patología tienen todo tipo de información valiosa, incluyendo qué tan grande es el tumor y si se ha diseminado. No tienes que ser un experto para saber cómo leerlos, pregúntale a tu médico cómo hacerlo y pídele orientación.

4. ¿Existen grupos de apoyo para las personas con cáncer?

Hay un sinnúmero de grupos de apoyo para pacientes con cáncer. Seguro en tu comunidad hay alguno al que te puedas integrar; por lo general, son grupos en asociaciones sin fines de lucro que buscan apoyar a los enfermos con talleres y otro tipo de actividades.

5. ¿Puedo inscribirme en algún ensayo que esté probando algún tratamiento nuevo o experimental?

Como la ciencia y la medicina avanzan rápidamente, casi siempre hay ensayos médicos a los que los pacientes pueden unirse. En algún momento del tratamiento contra el cáncer, podrías considerar unirte a alguno de estos protocolos.

Pero lo más importante, es saber si estamos hablando de una enfermedad que puede llegar a curarse con el tratamiento adecuado y en la que existe una constante investigación. Una actitud positiva puede ser de gran utilidad para enfrentar la enfermedad y el tratamiento.

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