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AutismoAutismo

¿Qué es el autismo?

El trastorno del espectro autista (TEA) y el autismo son términos generales para designar a un grupo complejo dealteraciones del desarrollo neurobiológico, que son identificadas como un trastorno infantil, ya que ocasionan excesos, retrasos y déficit en la adquisición de las habilidades de la persona para interactuar con los demás. Dichas alteraciones se manifiestan tempranamente desde los dos primeros años de vida, etapa en la que un niño se encuentra en pleno desarrollo.

Los TEA incluyen el autismo, el síndrome de Rett, el trastorno desintegrativo infantil, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado (PDD-NOS) y el síndrome de Asperger.

Síntomas

El autismo parece tener sus raíces en el desarrollo temprano del cerebro. Sin embargo, sus signos y síntomas más evidentes tienden a aparecer entre los 2 y 3 años de edad.

Estos trastornos se caracterizan, en mayor o menor medida, por las dificultades en la interacción social, en la comunicación verbal y no verbal, y por presentar comportamientos repetitivos.

El TEA puede estar asociado con discapacidad intelectual (o al contrario, con capacidades extraordinarias), dificultades en la coordinación motora y la atención y problemas de salud física, tales como el sueño y trastornos gastrointestinales

Fuente: Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades

Diagnóstico

Este tipo de trastorno puede ser difícil de diagnosticar, y no existen pruebas o análisis que lo detecten. Para diagnosticar un trastorno de espectro autista, el médico tiene que hacer una evaluación de la conducta del niño(a) y de su proceso de desarrollo.

Para ello, cuenta con herramientas para realizar esta evaluación. La mayor parte consisten en cuestionarios para reunir la información sobre la conducta del niño(a). Algunos de estos instrumentos reúnen las observaciones de los padres, mientras que otros toman en cuenta las observaciones tanto de los padres como del médico. Si estos cuestionarios apuntan a un posible TEA, se requerirá de una evaluación integral en la que participen especialistas como un psicólogo, neurólogo, psiquiatra, terapeuta del lenguaje y otros profesionales para realizar el diagnóstico.

Fuente: NIH

Causas

No existe todavía una certeza total sobre sus causas. Se sabe que el autismo tiene una base poligenética, es decir, hay muchas variantes en los genes asociados con el desarrollo del cerebro. No es un único cromosoma o un gen mutante, sino que se trata de una combinación de múltiples alteraciones genéticas que se expresan de diferente manera en las personas con TEA.

Asimismo, el autismo afecta a los niños de todas las razas y nacionalidades, pero ciertos factores aumentan el riesgo de padecerlo:

  • El sexo de tu hijo. Los niños tienen de cuatro a cinco veces más probabilidades de desarrollar autismo que las niñas.
  • La historia familiar. Las familias que tienen un hijo con autismo tienen un mayor riesgo de tener otro hijo con esta condición. Tampoco es raro que los padres o familiares de un niño con autismo tengan pequeños problemas con las habilidades sociales, de comunicación o ciertas conductas autistas.
  • Otros trastornos. Los niños con ciertas condiciones médicas tienen un riesgo mayor de lo normal de presentar autismo. Estas condiciones incluyen el síndrome de X frágil, un trastorno hereditario que causa problemas intelectuales; esclerosis tuberosa, una condición en la que se desarrollan los tumores benignos en el cerebro, el trastorno neurológico síndrome de Tourette, y la epilepsia, que provoca convulsiones.
  • Edad de los padres. También puede haber una conexión entre los niños nacidos de padres mayores y el autismo, pero se necesita más investigación para establecer el vínculo.

Fuente: Clínica Mayo

Prevención

El autismo no se puede prevenir como tal. Sin embargo, si tu hijo tiene TEA, es importante darle estructura y seguridad. Aprender todo lo que puedas sobre el autismo y participar en el tratamiento ayudará de manera muy positiva a tu hijo, y te ayudará a prevenir complicaciones que afecten su calidad de vida.

Aquí algunos consejos que harán la vida diaria en casa más fácil para ti y para él o ella:

Sé consistente. Los niños con autismo tienen dificultades para adaptar lo que han aprendido en un contexto (por ejemplo, la oficina del terapeuta o la escuela) a otros, incluso en el hogar. Es importante crear coherencia en torno a tu hijo para reforzar el aprendizaje. Averigua lo que los terapeutas de tu hijo están haciendo y sigue sus técnicas en el hogar

Ceñirse a un horario. Los niños con autismo tienden a estar mejor cuando tienen un horario altamente estructurado o rutinario. Establece un horario regular para las comidas, la terapia, la escuela y la hora de acostarse.

Premia el buen comportamiento. El refuerzo positivo se puede ser, a la larga, benéfico para los niños conautismo, por lo que es importante “atraparlos haciendo algo bueno”. Premialo cuando actúe correctamente o aprenda una nueva habilidad, sé muy específico acerca de cuál comportamiento está siendo premiado.

Crea una zona de seguridad en el hogar. Crea un espacio privado en tu casa donde tu hijo pueda relajarse, sentirse y estar seguro. Las indicaciones visuales pueden ser útiles (el etiquetado de los artículos en la casa con fotografías o cintas de colores).

Fuente: Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades

Tratamiento

Existen una serie de tratamientos de intervención basados en el hogar y la escuela que pueden permitir a un niño con autismo alcanzar su máximo potencial de desarrollo. Si bien actualmente no existe una cura para los trastornos del espectro autista, estos tratamientos pueden maximizar la capacidad del niño(a) para funcionar, reduciendo los síntomas y dando apoyo a su desarrollo y aprendizaje. Esto le otorga un mayor o menor grado de autosuficiencia e independencia. Las opciones pueden incluir:

Comportamiento y terapias de comunicación

Muchos programas se ocupan de factores sociales, lenguaje y dificultades de comportamiento asociados con el autismo. Algunos programas se centran en la reducción de problemas de conducta y enseñanza de nuevas habilidades. Otros se centran en enseñar a los niños cómo actuar en situaciones sociales o cómo comunicarse mejor con otras personas. Así, los niños pueden aprender a funcionar bien con el autismo.

Terapias educativas

Los niños con autismo suelen responder bien a los programas educativos muy estructurados. Los programas exitosos incluyen un equipo de especialistas y una variedad de actividades para mejorar las habilidades sociales, la comunicación y el comportamiento. Los niños de preescolar que reciben las intervenciones conductuales intensivas e individualizadas generalmente muestran un buen progreso.

Terapias familiares

Los padres y miembros de la familia pueden aprender a jugar e interactuar con sus hijos en formas que promuevan las habilidades de interacción social, manejar los problemas de conducta y enseñar habilidades para la vida diaria y la comunicación.

Medicamentos

Algunos medicamentos pueden ayudan a controlar los síntomas. Por ejemplo, los antidepresivos pueden ser recetados para la ansiedad y los fármacos antipsicóticos se utilizan a veces para tratar problemas graves de conducta. Otros medicamentos pueden ser recetados si tu hijo es hiperactivo.

Gestión de otras condiciones médicas

Los niños con autismo pueden tener otras condiciones médicas, como epilepsia, trastornos del sueño, preferencias alimenticias limitadas o problemas estomacales. Pregúntale al médico de tu hijo cómo manejar mejor estas condiciones juntas. Mantén a todos los proveedores de atención médica de tu hijo actualizados sobre todos los medicamentos y suplementos que esté tomando. Algunos medicamentos y suplementos pueden contraponerse, causando efectos secundarios peligrosos.

Se han observado resultados positivos de terapias complementarias de apoyo como la musicoterapia, que busca atender necesidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas de los individuos, a través de la música y de una relación terapéutica.

Fuente: Clínica Mayo

Preguntas
frecuentes

1. ¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo tiene autismo?

Si un niño(a) parece no estar desempeñándose en algún área del lenguaje o desarrollo de acuerdo con los parámetros esperados para un niño de su edad, es necesario llevarlo cuanto antes con el médico para que sea evaluado y salir de cualquier duda.

2. ¿Qué ocurre durante un examen médico para detectar un posible TEA?

Durante el examen, el médico o pediatra te hará preguntas y conversará y jugará con él(ella) para observar su forma de aprender, de hablar, de comportarse y de moverse.

3. ¿Cuáles son los focos rojos que pueden indicar que tu hijo está en riesgo de un trastorno del espectro autista?

  • No hay grandes sonrisas u otras expresiones cálidas y alegres, a partir de los seis meses y después.
  • No compartir sonidos, sonrisas u otras expresiones faciales a los nueve meses.
  • No balbucear a los 12 meses.
  • No hay gestos como señalar, mostrar, alcanzar o saludar a los 12 meses.
  • No hay reacción cuando se le llama por su nombre, a partir de los 12 meses de edad.
  • No hay palabras a los 16 meses.
  • No hay frases de dos palabras con sentido a los 24 meses.
  • Ecolalia, es decir la repetición compulsiva y reiterativa de las palabras o frases emitidas por un interlocutor.
  • Cualquier pérdida del habla, balbuceo o habilidades sociales a cualquier edad.
  • Demuestra poco interés en hacer contacto visual, gestos (tales como señalar o mover la cabeza afirmando o negando) y expresiones faciales para demostrar necesidades y deseos. Falla en la interacción recíproca de dar y recibir, es posible que se interese sólo por hacer las cosas como a él(ella) le gustan.
  • Falta de interés en los juegos sociales simples.
  • Dificultad para comprender los sentimientos en los demás o para expresar los propios.
  • Irritación ante los cambios mínimos.
  • Movimientos repetitivos como mecer el cuerpo o girar en círculos.
  • Juego inusual con muñecos de manera repetitiva y restringida.

4. ¿Todos los niños con autismo presentan dichas conductas?

No todos los niños con TEA presentarán las conductas antes mencionadas, así como tampoco la presencia de una sola de estas conductas afirma un diagnóstico de TEA. La combinación de todos estos patrones de conducta es la que lleva al diagnóstico de autismo.

5. ¿El autismo se cura?

Hasta el momento, no existe una cura para el autismo. Existen tratamientos y terapias que ayudan a disminuir las conductas no deseables del trastorno, y que enseñan conductas funcionales y útiles a las personas con autismo. Estas terapias psicoeducacionales tienen respaldo científico y han sido reconocidas internacionalmente. También existen terapias “alternativas” que ofrecen “curas”. Sin embargo, no existe suficiente evidencia científica que las respalde.

6. ¿Podrá mi hijo ir a la escuela e integrarse a la comunidad?

En términos generales, podemos decir que sí. Esto dependerá de dónde se encuentre el niño(a) dentro del espectro, qué tan temprana sea la intervención, y qué tan intensiva sea la aplicación de las técnicas y estrategias apropiadas para su aprendizaje. El tratamiento del niño(a) con autismo (en especial durante los primeros años) debe ser un esfuerzo compartido entre los padres, los profesionales y la comunidad, para dar los mejores resultados.

7. ¿Si tengo un bebé después de mi hijo con autismo, también nacerá con autismo?

Al ser un trastorno con base genética, las probabilidades son altas (algunos autores mencionan que un hermano de un niño con autismo tiene entre 5 y 20 veces más probabilidades de estar dentro del espectro).

8. ¿Es cierto que las vacunas producen autismo?

Este es uno de los debates más controvertidos actualmente en relación con el autismo. Algunas personas (muchos de ellos padres de familia) aseguran que sus hijos se “volvieron autistas” después de que fueron vacunados. Esto es comprensible si se toma en cuenta la frustración que muchos de esos padres viven ante un trastorno sin cura ni causa conocidas. Sin embargo, hasta este momento, los estudios científicos realizados sobre este tema no han podido establecer una relación causal clara entre las vacunas y el trastorno.

9. ¿Cuál es el profesional indicado para dar un diagnóstico de autismo?

Los neuropediatras, psicólogos e incluso a veces algunos maestros comunican estos diagnósticos a los padres. Sin embargo, lo ideal es que el diagnóstico lo realice un profesional (psicólogo, generalmente) con experiencia y capacitación específica en estos trastornos.

Fuente: Autism Speaks

El autismo parece tener sus raíces en el desarrollo temprano del cerebro. Sin embargo, sus signos y síntomas más evidentes tienden a aparecer entre los 2 y 3 años de edad.

Estos trastornos se caracterizan, en mayor o menor medida, por las dificultades en la interacción social, en la comunicación verbal y no verbal, y por presentar comportamientos repetitivos.

El TEA puede estar asociado con discapacidad intelectual (o al contrario, con capacidades extraordinarias), dificultades en la coordinación motora y la atención y problemas de salud física, tales como el sueño y trastornos gastrointestinales

Fuente: Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades

Este tipo de trastorno puede ser difícil de diagnosticar, y no existen pruebas o análisis que lo detecten. Para diagnosticar un trastorno de espectro autista, el médico tiene que hacer una evaluación de la conducta del niño(a) y de su proceso de desarrollo.

Para ello, cuenta con herramientas para realizar esta evaluación. La mayor parte consisten en cuestionarios para reunir la información sobre la conducta del niño(a). Algunos de estos instrumentos reúnen las observaciones de los padres, mientras que otros toman en cuenta las observaciones tanto de los padres como del médico. Si estos cuestionarios apuntan a un posible TEA, se requerirá de una evaluación integral en la que participen especialistas como un psicólogo, neurólogo, psiquiatra, terapeuta del lenguaje y otros profesionales para realizar el diagnóstico.

Fuente: NIH

No existe todavía una certeza total sobre sus causas. Se sabe que el autismo tiene una base poligenética, es decir, hay muchas variantes en los genes asociados con el desarrollo del cerebro. No es un único cromosoma o un gen mutante, sino que se trata de una combinación de múltiples alteraciones genéticas que se expresan de diferente manera en las personas con TEA.

Asimismo, el autismo afecta a los niños de todas las razas y nacionalidades, pero ciertos factores aumentan el riesgo de padecerlo:

  • El sexo de tu hijo. Los niños tienen de cuatro a cinco veces más probabilidades de desarrollar autismo que las niñas.
  • La historia familiar. Las familias que tienen un hijo con autismo tienen un mayor riesgo de tener otro hijo con esta condición. Tampoco es raro que los padres o familiares de un niño con autismo tengan pequeños problemas con las habilidades sociales, de comunicación o ciertas conductas autistas.
  • Otros trastornos. Los niños con ciertas condiciones médicas tienen un riesgo mayor de lo normal de presentar autismo. Estas condiciones incluyen el síndrome de X frágil, un trastorno hereditario que causa problemas intelectuales; esclerosis tuberosa, una condición en la que se desarrollan los tumores benignos en el cerebro, el trastorno neurológico síndrome de Tourette, y la epilepsia, que provoca convulsiones.
  • Edad de los padres. También puede haber una conexión entre los niños nacidos de padres mayores y el autismo, pero se necesita más investigación para establecer el vínculo.

Fuente: Clínica Mayo

El autismo no se puede prevenir como tal. Sin embargo, si tu hijo tiene TEA, es importante darle estructura y seguridad. Aprender todo lo que puedas sobre el autismo y participar en el tratamiento ayudará de manera muy positiva a tu hijo, y te ayudará a prevenir complicaciones que afecten su calidad de vida.

Aquí algunos consejos que harán la vida diaria en casa más fácil para ti y para él o ella:

Sé consistente. Los niños con autismo tienen dificultades para adaptar lo que han aprendido en un contexto (por ejemplo, la oficina del terapeuta o la escuela) a otros, incluso en el hogar. Es importante crear coherencia en torno a tu hijo para reforzar el aprendizaje. Averigua lo que los terapeutas de tu hijo están haciendo y sigue sus técnicas en el hogar

Ceñirse a un horario. Los niños con autismo tienden a estar mejor cuando tienen un horario altamente estructurado o rutinario. Establece un horario regular para las comidas, la terapia, la escuela y la hora de acostarse.

Premia el buen comportamiento. El refuerzo positivo se puede ser, a la larga, benéfico para los niños conautismo, por lo que es importante “atraparlos haciendo algo bueno”. Premialo cuando actúe correctamente o aprenda una nueva habilidad, sé muy específico acerca de cuál comportamiento está siendo premiado.

Crea una zona de seguridad en el hogar. Crea un espacio privado en tu casa donde tu hijo pueda relajarse, sentirse y estar seguro. Las indicaciones visuales pueden ser útiles (el etiquetado de los artículos en la casa con fotografías o cintas de colores).

Fuente: Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades

Existen una serie de tratamientos de intervención basados en el hogar y la escuela que pueden permitir a un niño con autismo alcanzar su máximo potencial de desarrollo. Si bien actualmente no existe una cura para los trastornos del espectro autista, estos tratamientos pueden maximizar la capacidad del niño(a) para funcionar, reduciendo los síntomas y dando apoyo a su desarrollo y aprendizaje. Esto le otorga un mayor o menor grado de autosuficiencia e independencia. Las opciones pueden incluir:

Comportamiento y terapias de comunicación

Muchos programas se ocupan de factores sociales, lenguaje y dificultades de comportamiento asociados con el autismo. Algunos programas se centran en la reducción de problemas de conducta y enseñanza de nuevas habilidades. Otros se centran en enseñar a los niños cómo actuar en situaciones sociales o cómo comunicarse mejor con otras personas. Así, los niños pueden aprender a funcionar bien con el autismo.

Terapias educativas

Los niños con autismo suelen responder bien a los programas educativos muy estructurados. Los programas exitosos incluyen un equipo de especialistas y una variedad de actividades para mejorar las habilidades sociales, la comunicación y el comportamiento. Los niños de preescolar que reciben las intervenciones conductuales intensivas e individualizadas generalmente muestran un buen progreso.

Terapias familiares

Los padres y miembros de la familia pueden aprender a jugar e interactuar con sus hijos en formas que promuevan las habilidades de interacción social, manejar los problemas de conducta y enseñar habilidades para la vida diaria y la comunicación.

Medicamentos

Algunos medicamentos pueden ayudan a controlar los síntomas. Por ejemplo, los antidepresivos pueden ser recetados para la ansiedad y los fármacos antipsicóticos se utilizan a veces para tratar problemas graves de conducta. Otros medicamentos pueden ser recetados si tu hijo es hiperactivo.

Gestión de otras condiciones médicas

Los niños con autismo pueden tener otras condiciones médicas, como epilepsia, trastornos del sueño, preferencias alimenticias limitadas o problemas estomacales. Pregúntale al médico de tu hijo cómo manejar mejor estas condiciones juntas. Mantén a todos los proveedores de atención médica de tu hijo actualizados sobre todos los medicamentos y suplementos que esté tomando. Algunos medicamentos y suplementos pueden contraponerse, causando efectos secundarios peligrosos.

Se han observado resultados positivos de terapias complementarias de apoyo como la musicoterapia, que busca atender necesidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas de los individuos, a través de la música y de una relación terapéutica.

Fuente: Clínica Mayo

1. ¿Qué debo hacer si sospecho que mi hijo tiene autismo?

Si un niño(a) parece no estar desempeñándose en algún área del lenguaje o desarrollo de acuerdo con los parámetros esperados para un niño de su edad, es necesario llevarlo cuanto antes con el médico para que sea evaluado y salir de cualquier duda.

2. ¿Qué ocurre durante un examen médico para detectar un posible TEA?

Durante el examen, el médico o pediatra te hará preguntas y conversará y jugará con él(ella) para observar su forma de aprender, de hablar, de comportarse y de moverse.

3. ¿Cuáles son los focos rojos que pueden indicar que tu hijo está en riesgo de un trastorno del espectro autista?

  • No hay grandes sonrisas u otras expresiones cálidas y alegres, a partir de los seis meses y después.
  • No compartir sonidos, sonrisas u otras expresiones faciales a los nueve meses.
  • No balbucear a los 12 meses.
  • No hay gestos como señalar, mostrar, alcanzar o saludar a los 12 meses.
  • No hay reacción cuando se le llama por su nombre, a partir de los 12 meses de edad.
  • No hay palabras a los 16 meses.
  • No hay frases de dos palabras con sentido a los 24 meses.
  • Ecolalia, es decir la repetición compulsiva y reiterativa de las palabras o frases emitidas por un interlocutor.
  • Cualquier pérdida del habla, balbuceo o habilidades sociales a cualquier edad.
  • Demuestra poco interés en hacer contacto visual, gestos (tales como señalar o mover la cabeza afirmando o negando) y expresiones faciales para demostrar necesidades y deseos. Falla en la interacción recíproca de dar y recibir, es posible que se interese sólo por hacer las cosas como a él(ella) le gustan.
  • Falta de interés en los juegos sociales simples.
  • Dificultad para comprender los sentimientos en los demás o para expresar los propios.
  • Irritación ante los cambios mínimos.
  • Movimientos repetitivos como mecer el cuerpo o girar en círculos.
  • Juego inusual con muñecos de manera repetitiva y restringida.

4. ¿Todos los niños con autismo presentan dichas conductas?

No todos los niños con TEA presentarán las conductas antes mencionadas, así como tampoco la presencia de una sola de estas conductas afirma un diagnóstico de TEA. La combinación de todos estos patrones de conducta es la que lleva al diagnóstico de autismo.

5. ¿El autismo se cura?

Hasta el momento, no existe una cura para el autismo. Existen tratamientos y terapias que ayudan a disminuir las conductas no deseables del trastorno, y que enseñan conductas funcionales y útiles a las personas con autismo. Estas terapias psicoeducacionales tienen respaldo científico y han sido reconocidas internacionalmente. También existen terapias “alternativas” que ofrecen “curas”. Sin embargo, no existe suficiente evidencia científica que las respalde.

6. ¿Podrá mi hijo ir a la escuela e integrarse a la comunidad?

En términos generales, podemos decir que sí. Esto dependerá de dónde se encuentre el niño(a) dentro del espectro, qué tan temprana sea la intervención, y qué tan intensiva sea la aplicación de las técnicas y estrategias apropiadas para su aprendizaje. El tratamiento del niño(a) con autismo (en especial durante los primeros años) debe ser un esfuerzo compartido entre los padres, los profesionales y la comunidad, para dar los mejores resultados.

7. ¿Si tengo un bebé después de mi hijo con autismo, también nacerá con autismo?

Al ser un trastorno con base genética, las probabilidades son altas (algunos autores mencionan que un hermano de un niño con autismo tiene entre 5 y 20 veces más probabilidades de estar dentro del espectro).

8. ¿Es cierto que las vacunas producen autismo?

Este es uno de los debates más controvertidos actualmente en relación con el autismo. Algunas personas (muchos de ellos padres de familia) aseguran que sus hijos se “volvieron autistas” después de que fueron vacunados. Esto es comprensible si se toma en cuenta la frustración que muchos de esos padres viven ante un trastorno sin cura ni causa conocidas. Sin embargo, hasta este momento, los estudios científicos realizados sobre este tema no han podido establecer una relación causal clara entre las vacunas y el trastorno.

9. ¿Cuál es el profesional indicado para dar un diagnóstico de autismo?

Los neuropediatras, psicólogos e incluso a veces algunos maestros comunican estos diagnósticos a los padres. Sin embargo, lo ideal es que el diagnóstico lo realice un profesional (psicólogo, generalmente) con experiencia y capacitación específica en estos trastornos.

Fuente: Autism Speaks

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