Adriana y Carlos perdieron más de 60 kilos en conjunto, juntaron fuerzas y llevaron una dieta saludable en pareja.

Hace unos años, la dieta de la familia consistía en comida china para llevar, kebabs y pizzas; Adriana, que tiene 41 años; vive con su marido de 45 y sus cuatro hijos, sabía que no era lo ideal. “Cuando ambos trabajan a tiempo completo, es difícil encontrar tiempo para cocinar”, comenta. “Carlos y yo habíamos tenido problemas con nuestro peso durante años. Pude ver que tres de los niños fueron ganando peso, también”.

Adriana y Carlos perdieron más de 60 kilos en conjunto, juntaron fuerzas y llevaron una dieta saludable en pareja.

A principios de 2006, Adriana y Carlos ambos arquitectos, se enteraron en una visita al médico que la presión arterial de Carlos era muy alta, para entonces él pesaba 104 kg. Mientras que la autoestima de Adriana estaba en su punto más bajo de todos los tiempos debido a su peso y estaba tomando medicamentos para la depresión. “Cuando nos enteramos de la presión arterial de Carlos, sabíamos que  teníamos que actuar”, dice. “Nuestra hija mayor Paulina, de 16 años, pesaba 79kg y tenía alrededor de 9.5 kg de sobrepeso  y yo no quería que nuestros hijos crecieran haciendo frente a los mismos problemas de salud que nosotros”, comentó.

Un buen amigo les recomendó unas clases para adelgazar, donde daban asesoramiento sobre la dieta y las actividades físicas, “fue muy difícil al principio”, dice Adriana, “pero pronto nos pareció que las clases eran un enorme apoyo”.

Con las asesorías, empezaron a llevar una dieta mucho más saludable, rica en frutas y verduras, pescado y carne magra, aunque también podían tener pequeñas indulgencias planeadas previamente. “En casa, empecé a cocinar con menos grasa,” comenta Adriana, “cambié de pan blanco a pan integral y empezamos a comer mucha más fruta.” En unos meses Adriana había perdido 19 kg y Carlos había perdido casi 25 kg. “Había flexibilidad en la dieta, lo cual era muy importante para los niños”, dice Adriana, “pero ellos podían ver el bien que les estaba haciendo”.

“Es muy bueno saber que el peso de los niños está bajo control”, dice Adriana. “La pérdida de peso ha hecho maravillas por mi autoestima, y ya no soy dependiente de antidepresivos. La presión arterial de Carlos se ha reducido a un nivel normal, también. La vida es mucho mejor en un peso saludable. Me siento muy bien, y la gente me ve diferente. Ojalá lo hubiera hecho esto hace años “.