A pesar de la gran ayuda que recibimos de nuestros pies en la vida cotidiana, suele ser una parte del cuerpo poco atendida, a la que solo se le presta atención cuando surge un inconveniente.

Cada uno de los pies está compuesto por huesos, articulaciones y tendones, músculos y ligamentos. Esto ocasiona que no estén exentos de tener problemas con su salud en algún momento de la vida.

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Por ello, es importante identificar qué tipo de cambios que aparezcan en los pies son completamente naturales y cuáles, por el contrario, no lo son y requieren que se les preste una mayor atención para su tratamiento.

Cambios naturales

En promedio, se calcula que una persona camina aproximadamente 10 mil pasos al día, lo cual se puede sumar en más de 3 millones de pasos al año.

Si a eso le sumamos que cada paso puede poner de dos a tres veces la fuerza del peso corporal sobre los pies, nos da como resultado que, con el paso del tiempo, el uso repetitivo ocasione la aparición de algunos cambios naturales, entre los que se encuentran:

1. Uno o ambos se hace más ancho y/o largo.

2. Aparece un suave asentamiento del arco, lo cual se ve como un aplanamiento del pie.

3. La almohadilla de grasa en la parte inferior del talón disminuye, causando la pérdida del relleno natural y el amortiguador para dar el paso.

4. El pie y el tobillo pierden un poco su rango de movimiento y se vuelven más rígidos.

5. Cierta pérdida del equilibrio al caminar.

Cambios no naturales

Ahora bien, también pueden hacer su aparición algunos cambios que no son naturales, es decir, se deben a factores externos y ajenos al proceso natural de envejecimiento.

Estos cambios pueden aparecer a causa del uso prolongado de calzado inadecuado y sus consecuencias se presentan, con frecuencia, a partir de los cuarenta años de edad. Entre ellos se encuentran:

1. Juanetes (protuberancias en un dedo -principalmente el ‘gordo’-, el cual comienza a desviarse hacia los dedos más pequeños).

2. Dedos ‘en martillo’ (los dedos del pie se doblan hacia abajo).

3. Dedos ‘en garra’ (los dedos del pie se doblan hacia abajo de una forma más severa).

4. Callos o callosidades (ocurren en los dedos del pie -o en el pie- debido a demasiada presión sobre las áreas óseas).

5. Neuroma de Morton (‘nervio pinchado’ entre los dedos del pie).

6. Artritis de las articulaciones.

Para evitar la aparición de estos cambios, es importante usar siempre el calzada adecuado, y tratar oportunamente con ayuda de un profesional de la salud cualquier anomalía en la pisada.

 

Vía: Sociedad Americana de Ortopedia de Pie y Tobillo (AOFAS)