El estreñimiento -problemas para evacuar- suele ser un problema relacionado con los adultos. No obstante, los padres de familia deben saber que los niños y los bebés también pueden llegar a padecerlo.

La clave para saber si un bebé sufre estreñimiento o no está en la capacidad de observación de los padres.

Se considera que un bebé está estreñido cuando sus evacuaciones son menos frecuentes de lo habitual. Pero, ¿cómo saber cuál cantidad es la habitual?

Cada bebé tiene ritmos propios para hacer del baño. No obstante, existen algunos parámetros que ayudan a saber cuál es la frecuencia con la que un pequeño debe evacuar:

-Si toma leche de fórmula, o ya consume alimentos sólidos, es posible que evacúe de manera regular por lo menos una vez al día.

-Si solo toma pecho, no existe un número ‘normal’ de evacuaciones ni un horario determinado. Incluso, algunos bebés que son amamantados pueden evacuar tan solo una vez a la semana.

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Sea cual sea la frecuencia con la que un bebé hace del baño, una señal inequívoca de que está teniendo problemas de estreñimiento es observar que sus heces son duras y secas.

Causas

Existen diversos motivos que provocan que un bebé se estriña, entre las más comunes se encuentran las siguientes:

-Reciente incorporación de alimentos sólidos en su dieta.

-Algún ingrediente de la leche de fórmula.

-Deshidratación.

-Alguna enfermedad o condición médica.

Prevención

Se pueden prevenir los casos de estreñimiento en bebés siguiendo algunos consejos:

-Procurar que haga ejercicio (gateo, que mueva de arriba hacia abajo sus piernas, etc.).

-Cambiar la marca de la fórmula (siempre consultando a un pediatra).

-Añadir un poco de jugo de ciruelas a la fórmula o leche materna (siempre y cuando el pediatra lo apruebe).

-Aumentar su consumo de fibra.

Finalmente, los especialistas recomiendan contactar a un doctor si el bebé se encuentra en los siguientes escenarios:

-No está comiendo.

-Pierde peso.

-Tiene sangre en sus evacuaciones.

-Los tratamientos básicos, como cambios su dieta, no mejoran su digestión.

 

Vía: Baby Center