La obesidad clínicamente grave, u obesidad mórbida, puede incrementar el riesgo de desarrollar diversos problemas de salud. Para un adulto, un médico puede clasificar la obesidad mórbida como un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más.

Entonces, un adulto que padece obesidad clínicamente severa o clase 3 es aquel que tiene un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más y un alto porcentaje de grasa corporal.

Recordemos que el IMC no es una herramienta de diagnóstico, pero puede determinar el riesgo de desarrollar varias enfermedades.

Tener obesidad severa puede dificultar la realización de actividades cotidianas, como caminar, respirar y dormir. Asimismo, puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otras condiciones de salud.

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Ciertos factores pueden influir en el riesgo de desarrollar obesidad mórbida o de cualquier otra clase. Por ejemplo:

  1. Los hábitos alimenticios y los niveles de actividad pueden afectar los niveles de energía de una persona.
  2. Las condiciones socioeconómicas pueden limitar el acceso a alimentos frescos y la capacidad para hacer ejercicio.
  3. Los factores genéticos pueden desempeñar un papel.
  4. Los antecedentes familiares pueden contribuir, tanto a través de factores genéticos como ambientales.
  5. Algunas condiciones médicas poseen vínculos con la obesidad, incluyendo el síndrome de Cushing y el síndrome de ovario poliquístico.
  6. El estrés y la ansiedad pueden aumentar los niveles de la hormona cortisol, que puede afectar el almacenamiento de grasa y el aumento de peso.
  7. La falta de sueño puede contribuir.

 

Fuente: Medical News Today