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De acuerdo con un nuevo estudio británico publicado en la revista Frontiers in Psychiatry, los microbios intestinales podrían desempeñar un papel importante en el trastorno de la alimentación conocido como anorexia.

Investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) revisaron la evidencia disponible que sugiere que en las personas con anorexia, los microbios intestinales pueden afectar el apetito, el peso y las condiciones de salud mental como la ansiedad y el comportamiento compulsivo.

«La anorexia nerviosa es un trastorno psiquiátrico muy común y puede ser increíblemente debilitante o incluso fatal, pero desafortunadamente sigue siendo bastante difícil de tratar», señaló Ana Ghenciulescu, del Corpus Christi College de Oxford y coautora del estudio.

«Además, ha habido mucho entusiasmo reciente sobre la idea de que los microbios intestinales afectan muchos aspectos de nuestra salud, incluyendo nuestra salud mental, y que dicha relación ocurre en ambos sentidos», destacó la experta.

Las personas con anorexia restringen su alimentación y adelgazan peligrosamente. Asimismo, pueden creer que están gordas, cuando la mayoría de las veces no lo están.

En la anorexia, las comunidades microbianas parecen ser menos diversas y más abundantes en especies «dañinas», apuntó Phil Burnet, profesor asociado en el Departamento de Psiquiatría de Oxford y coautor de la investigación.

Por ejemplo, se ha descubierto que los pacientes con anorexia llegan a tener más bacterias que consumen la capa protectora de moco del intestino. Esto hace que el órgano tenga «fugas», lo que contribuye a la inflamación crónica, que a su vez se relaciona con síntomas de salud mental.

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Otros microbios que se encuentran en pacientes con anorexia pueden afectar el apetito y el metabolismo, los cuales suelen contribuir al desarrollo del trastorno.

Sin embargo, no está claro si los desequilibrios de microbios intestinales en pacientes con anorexia contribuyen a la enfermedad, o si son causados ​​por una dieta altamente restringida.

Los investigadores indican que los estudios con animales podrían aportar algunas pistas.

«En un estudio con ratones, los investigadores transfirieron muestras fecales de pacientes con anorexia a las entrañas de ratones sin microbioma propio. Estos ratones ganaron menos peso y desarrollaron comportamientos más ansiosos y compulsivos, en comparación con los ratones que recibieron heces de pacientes sanos. Esto sugiere que sus bacterias intestinales alteradas podrían estar contribuyendo a síntomas similares en los pacientes con anorexia», detalló Ghenciulescu.

Promover y mantener un mejor equilibrio de los microbios intestinales poniendo en práctica medidas como tomar suplementos probióticos o someterse a trasplantes fecales, ayudaría a reducir algunos síntomas de la anorexia, resaltaron los investigadores.

No obstante, enfatizaron que todavía hay mucho que aprender sobre la relación entre los microbios intestinales y la anorexia.

«Todavía no hay consenso sobre cómo luce un perfil de microbioma ‘saludable’, y la composición óptima probablemente sea distinta para cada persona. Es necesario trabajar mucho más para comprender el rico y altamente complejo ecosistema microbeiano dentro de nuestro intestino».

 

Vía: Health Day News