Los callos y las callosidades son capas duras y gruesas de piel que aparecen cuando una parte del cuerpo intenta protegerse de la fricción y la presión. Si bien pueden aparecer en los dedos de las manos, suelen ser más frecuentes en los pies.

Las personas sanas necesitan tratamiento cuando existe incomodidad. Sin embargo, los pacientes con diabetes necesitan más que eliminar la fuente de fricción o de presión, pues deben evitar que la circulación de la sangre a los pies disminuya.

¿Cómo identificar los callos?

  • Área de piel gruesa y dura.
  • Protuberancia dura y elevada.
  • Sensibilidad o dolor debajo de la piel.
  • Piel cerosa, seca o escamosa.

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Prevención

  • Usa zapatos con un amplio espacio para los dedos. Si no puedes mover los dedos, los zapatos están muy ajustados. Pide a un zapatero que los estire en la parte que te aprietan o te pinchan.
  • Recurre a los recubrimientos de protección. Utiliza plantillas de fieltro, plantillas para callos no medicinales o vendas en los lugares en los que el calzado te apriete. También puedes probar separadores de dedos o colocarte alguna lana de oveja entre los dedos del pie.
  • Utiliza guantes acolchados cuando uses herramientas manuales. O bien, intenta recubrir tus herramientas manuales con cinta de tela o con algún revestimiento.

Recuerda que si tienes diabetes o alguna otra enfermedad que disminuya la circulación de la sangre a los pies, enfrentas un mayor riesgo de tener complicaciones a causa de los callos y las callosidades. Considera que, incluso una pequeña lesión en el pie, podría provocar una herida seria.

Consulta a tu médico si necesitas asesoría sobre el cuidado adecuado de los callos y las callosidades en caso de enfermedades.

 

Fuente: Mayo Clinic