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Durante mucho tiempo se recomendó evitar el ejercicio por la noche porque se pensaba que dificultaba el sueño. Sin embargo, las investigaciones más recientes muestran que esta relación no es igual para todas las personas. En muchos casos, realizar actividad física en las últimas horas del día no afecta el descanso e incluso puede formar parte de una rutina saludable.

El efecto depende de factores como la intensidad del ejercicio, el tiempo que transcurre antes de acostarse y la respuesta individual del organismo. Por ello, más que evitar un horario específico, conviene observar cómo responde cada persona.

La intensidad marca la diferencia

Las actividades ligeras o moderadas, como caminar, hacer yoga o andar en bicicleta a un ritmo tranquilo, suelen ser bien toleradas por la mayoría de las personas, incluso si se realizan por la noche.

En cambio, los entrenamientos muy intensos pueden aumentar la temperatura corporal, acelerar el ritmo cardíaco y elevar la producción de ciertas hormonas, lo que en algunas personas dificulta conciliar el sueño si se realizan poco antes de acostarse.

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¿Cómo saber si te afecta?

Cada organismo responde de manera distinta. Si notas que después de entrenar en la noche tardas más en dormirte, te despiertas varias veces o sientes que tu descanso no es reparador; podría ser útil adelantar el horario del ejercicio o elegir actividades de menor intensidad durante la noche.

Si, por el contrario, duermes bien y ese es el único momento disponible para ejercitarte, no existe una razón para dejar de hacerlo.

Algunos hábitos favorecen el descanso

Además del horario del ejercicio, también ayuda:

  • Mantener horarios regulares para dormir.
  • Evitar cafeína durante la noche.
  • Limitar el uso de pantallas antes de acostarte.
  • Crear un ambiente tranquilo y oscuro en la habitación.

El mejor momento para hacer ejercicio es aquel que puedes mantener con constancia y que no interfiera con la calidad de tu descanso.

Si el insomnio persiste a pesar de modificar algunos hábitos, es recomendable consultar con un profesional de la salud para identificar la causa.

 

Fuente: Sleep Foundation