Exámenes, entregas acumuladas, pocas horas de sueño y días en los que parece que todo ocurre al mismo tiempo. En medio de una semana así, puede aparecer una pequeña lesión dolorosa dentro de la boca que dificulta comer, hablar o incluso cepillarte los dientes. Son las conocidas aftas bucales.

El estrés puede ser un desencadenante

Las aftas, también llamadas úlceras aftosas, son pequeñas lesiones que aparecen en el interior de la boca. Su causa exacta no siempre está clara, pero el estrés emocional se reconoce como uno de los factores que pueden favorecer su aparición.

Esto no significa que cada afta sea consecuencia directa del estrés. También pueden intervenir pequeñas lesiones dentro de la boca, cambios hormonales, algunos alimentos, deficiencias nutricionales y ciertas condiciones de salud.

Conoce más: 5 señales de que el estrés escolar está dañando tu digestión

Una semana difícil puede influir

Cuando tienes mucho estrés, es común que cambien algunos hábitos. Puedes dormir menos, alimentarte de manera diferente o prestar menos atención al cuidado de tu boca. Estos cambios pueden coincidir con la aparición de aftas o hacer que resulten más molestas.

Las aftas no son lo mismo que los fuegos labiales causados por herpes y, en general, no son contagiosas.

Cuida tu boca mientras sana

La mayoría de las aftas desaparece por sí sola en una o dos semanas. Mientras tanto, puedes evitar alimentos muy picantes, ácidos o calientes, que pueden irritar la lesión.

Mantener una buena higiene bucal y utilizar un cepillo de cerdas suaves puede ayudar a evitar lesiones adicionales.

Si las aftas aparecen con mucha frecuencia, son muy grandes, duran más de dos semanas o dificultan comer y beber, consulta a un profesional de la salud.

Bajar el ritmo también importa

No siempre es posible eliminar las fuentes de estrés de la vida universitaria, pero sí puedes buscar espacios para dormir mejor, organizar tus actividades y hacer pausas durante los periodos de mayor carga.

Una afta ocasional suele desaparecer sin complicaciones, pero cuando se repite constantemente puede ser una señal para revisar qué está pasando con tu salud y tus hábitos.

 

Fuente: Cleveland Clinic