Cuando tienes un examen cerca, una entrega pendiente o varios temas por repasar, estudiar hasta la madrugada puede parecer la única forma de aprovechar el tiempo. Tal vez piensas que unas horas más frente a los apuntes valen la pena, especialmente cuando durante el día tienes clases, actividades y pendientes.

Sin embargo, reducir tus horas de sueño puede terminar afectando la manera en que aprendes y rindes al día siguiente.

Dormir también forma parte del estudio

Durante el sueño, el cerebro participa en procesos relacionados con la memoria y el aprendizaje. Dormir lo suficiente ayuda a consolidar información y favorece que puedas recuperarla posteriormente.

Cuando estudias hasta muy tarde y después duermes pocas horas, no solo reduces el tiempo de descanso. También puedes comenzar el día con mayor somnolencia, dificultad para concentrarte y menor capacidad para mantener la atención durante una clase o un examen.

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Más horas no siempre significa más aprendizaje

Pasar varias horas seguidas estudiando de madrugada puede dar la sensación de estar avanzando, pero el cansancio hace más difícil mantener la atención y procesar información nueva.

Además, cuando el sueño se convierte en la parte que se sacrifica cada vez que hay que estudiar, es fácil entrar en un ciclo: tienes sueño durante el día, te cuesta concentrarte y necesitas más tiempo para completar una tarea, lo que vuelve a retrasar tu hora de dormir.

Organiza el estudio durante el día

En lugar de dejar todo para la noche anterior, distribuye el estudio en sesiones más cortas durante varios días. Puedes dividir un tema extenso en pequeños bloques y establecer descansos entre ellos.

También conviene identificar qué materias requieren mayor concentración y reservar para ellas los momentos del día en los que te sientes más despierto. Si tienes un examen, procura evitar que la última noche se convierta en una sesión maratónica.

Dormir bien no significa estudiar menos. Significa darle al cerebro las condiciones necesarias para aprovechar mejor lo que estudias.

 

Fuente: National Institute of Child Health and Human Development