Llevas dos horas frente a los apuntes, pero de pronto te das cuenta de que acabas de leer el mismo párrafo tres veces. El teléfono está a un lado, las notificaciones no paran y tu mente empieza a ir de una tarea a otra. Estudiar durante más tiempo no necesariamente significa tener más concentración.

Algunos cambios sencillos pueden ayudarte a organizar las sesiones de estudio y evitar que el cansancio se acumule.

1. Haz pausas breves

Interrumpir una sesión prolongada con descansos cortos puede ayudar a mantener la atención. Las investigaciones sobre microdescansos en estudiantes han encontrado beneficios para la concentración sostenida.

2. Muévete entre sesiones

Levántate, camina unos minutos o realiza movimientos suaves. Además de cambiar de postura, una pausa activa permite que regreses a los apuntes con mayor disposición.

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3. Reduce las distracciones

Silencia las notificaciones y deja el teléfono fuera de tu alcance cuando no lo necesites. También prepara antes los libros, archivos y materiales que utilizarás para evitar interrumpir constantemente el estudio.

4. Divide lo que tienes que aprender

En lugar de enfrentarte a varias horas de contenido de una sola vez, establece objetivos concretos. Terminar un tema, resolver determinados ejercicios o repasar un conjunto de conceptos hace que la sesión tenga un propósito claro.

5. No sacrifiques el sueño

Estudiar durante toda la madrugada puede reducir el tiempo disponible para dormir. El descanso es importante para el funcionamiento del cerebro, la atención y el aprendizaje.

Concentrarte mejor no significa pasar más horas frente a los apuntes. Organizar el tiempo, reducir interrupciones, hacer pausas y dormir lo suficiente puede ayudarte a aprovechar mejor las horas que dedicas al estudio.

 

Fuente: PubMed