Los niños pueden experimentar problemas de salud mental que parecieran afectar únicamente a los adultos, como depresión, ansiedad o trastornos alimenticios. Ante ello, es importante reconocer y tratar las enfermedades mentales de los pequeños desde el comienzo. 

A decir de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, una vez que la enfermedad mental se desarrolla, se vuelve una parte habitual de la conducta del menor, lo que hace más difícil tratar el problema.

Lamentablemente, no siempre es fácil saber si un niño tiene un problema serio. Las tensiones diarias pueden causar cambios en su comportamiento. Por ejemplo, la llegada de un nuevo hermano o ir a una nueva escuela puede causar problemas pasajeros.

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Algunas señales de aviso incluyen:

  • Problemas en diferentes ocasiones y lugares.
  • Cambios en el apetito o el sueño.
  • Aislamiento social o miedo a cosas que antes no le causaban temor.
  • Volver a portarse como un niño pequeño, por ejemplo, orinarse en la cama.
  • Señales de estar molesto, como tristeza o llanto.
  • Signos de hacerse daño a sí mismo.
  • Pensamientos repetitivos sobre la muerte.

Recomendaciones

  1. Da a los niños amor incondicional, independientemente de sus logros.
  2. Fomenta la confianza y autoestima de tus hijos.
  3. Alienta a los niños a jugar, con el fin de fomentar su creatividad y desarrollar destrezas de resolución de problemas y autocontrol.
  4. Proporciona un entorno seguro. 
  5. Brinda orientación apropiada y disciplina cuando sea necesario. 

¡No olvides la comunicación! Busca un momento todos los días después del trabajo y la escuela para escuchar a tus hijos y hablar con ellos acerca de lo que está pasando en sus vidas. 

Si estás preocupado por la salud mental de tu hijo, consulta a un asesor de orientación u otro adulto que pueda tener información acerca de su conducta. 

Para diagnosticar problemas de salud mental, un médico o especialista en salud mental analizará las señales y síntomas de tu hijo, así como su historia clínica y familiar. Los tratamientos incluyen medicamentos y terapia de conversación.

 

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos