A medida que envejeces, tu cuerpo puede tener menos capacidad para conservar agua y la sensación de sed puede disminuir. Por eso, un adulto mayor puede deshidratarse sin sentir una sed intensa. La deshidratación ocurre cuando pierdes más líquidos de los que consumes.

El calor, la fiebre, los vómitos, la diarrea, la sudoración excesiva y algunos medicamentos pueden aumentar este riesgo. Toma en cuenta los siguientes síntomas.

1. Boca y labios secos

La boca seca, los labios agrietados o una sensación pegajosa en la boca pueden ser señales de que necesitas más líquidos.

2. Orina más oscura

Una orina más concentrada y oscura de lo habitual puede indicar que estás tomando menos líquidos de los que necesitas. También puedes orinar con menor frecuencia.

3. Mareos o debilidad

La falta de líquidos puede provocar mareos, debilidad o sensación de inestabilidad. Esto es especialmente importante en adultos mayores porque una caída puede causar lesiones importantes.

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4. Confusión o cambios en el comportamiento

La deshidratación más intensa puede provocar confusión, irritabilidad o somnolencia. Estos cambios requieren atención, especialmente si aparecen de manera repentina.

5. Latidos rápidos o respiración acelerada

Cuando la deshidratación es importante, el corazón puede latir más rápido y la respiración puede acelerarse.

No esperes a tener mucha sed para beber agua

Procura tomar líquidos regularmente durante el día. En condiciones de calor o cuando estás enfermo, puedes necesitar prestar todavía más atención a tu hidratación.

Si una persona mayor presenta confusión, desmayo, incapacidad para beber, ausencia de orina o un deterioro importante de su estado general, busca atención médica de inmediato.

Algunos problemas de salud y medicamentos requieren restricciones específicas de líquidos. Si tienes una indicación médica sobre cuánto beber, sigue las recomendaciones.

Mantener una hidratación adecuada es una forma sencilla de proteger tu bienestar y reducir riesgos durante el día.

 

Fuente: National Institute on Aging