Dormir lo suficiente y con calidad es esencial para tener energía a diario. El cuerpo se beneficia de la estructura, y una de las maneras más sencillas de establecer un ritmo y una rutina es despertarse (y acostarse) a la misma hora todos los días.
Esto no significa que tengas que saltar de la cama al escuchar la alarma, pero tener un horario de sueño y vigilia constante que se ajuste al ritmo circadiano del cuerpo tiene sus propios beneficios para la salud.
Lo ideal para un sueño reparador en adultos es dormir de 7 a 9 horas por noche. Por lo tanto, un horario de sueño podría ser, por ejemplo, de 10 p. m. a 6 a. m.
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Sumado a ello, el movimiento consciente no solo aumenta las endorfinas (las hormonas de la felicidad), sino que también puede ayudar a combatir la fatiga.
Ya sea que tengas tiempo para un entrenamiento cardiovascular completo, una sesión de yoga o una simple sesión de estiramientos, el movimiento activa la circulación sanguínea. Todavía mejor si puedes hacerlo al aire libre, bajo el sol y con aire fresco.
Toma en cuenta que algunos entrenamientos de alta intensidad pueden resultar más agotadores que revitalizantes, así que presta atención a cómo te sientes con ciertos ejercicios y planifícalos en consecuencia.
Fuente: Very Well Health







