,

Es una escena común en muchos hogares alrededor del mundo: los padres colocan a su bebé en una cama o sofá, pensando que el niño está a salvo mientras mamá o papá se escabullen por unos momentos.

Pero una nueva investigación revela que las caídas de las camas y sofás representan un mayor riesgo para los niños de lo que muchos padres creen.

Según el estudio, más de 2.3 millones de niños menores de 5 años fueron tratados en los departamentos de emergencia de Estados Unidos por “lesiones relacionadas con muebles blandos”, un promedio de 230,026 lesiones al año. El trabajo fue presentado hoy durante la conferencia nacional de la Academia Americana de Pediatría (AAP), en Orlando, Florida.

“Los padres a menudo dejan a los niños pequeños en una cama o en un sofá, alejándose un poco y pensando que no es peligroso”, señaló el doctor Viachaslau Bradko, autor del estudio e investigador clínico posdoctoral en el Departamento de Cirugía Ortopédica del Texas Children’s Hospital, en Houston.

“Pero nuestra investigación muestra que estos tipos de caídas son ahora la fuente más común de lesiones en este grupo de edad”, agregó el experto, y enfatizó que los niños son 2.5 veces más propensos a sufrir heridas por caídas desde camas y sofás que por lesiones relacionadas con escaleras.

Alrededor del 62 por ciento de los niños estudiados sufrieron lesiones relacionadas con muebles blandos tanto en la cabeza como en la región facial. El trauma severo o incluso mortal fue raro, pero 2.7 por ciento de los niños fueron hospitalizados, indicó el estudio.

Conoce más: Consejos de alimentación para mamás que dan el pecho a sus bebés

Según los investigadores, los niños menores de 1 representaron el 28 por ciento de las lesiones, y tenían más del doble de probabilidades de ser hospitalizados que los niños mayores de 1 año. Los niños (56 por ciento de los casos) tenían más probabilidades de lesionarse que las niñas.

Además, las lesiones relacionadas con caídas en camas y sofás en niños menores de 5 años aumentaron en más del 16 por ciento durante el período de estudio, de 2007 a 2016.

“Con las caídas de camas y sofás que lastiman a un número tan grande y creciente de bebés y niños pequeños, existe una gran necesidad de intensificar los esfuerzos de prevención”, apuntó Bradko.

Los padres siempre deben vigilar a los niños pequeños cuando estén en superficies elevadas, incluyendo muebles blandos, y los fabricantes deben mejorar el diseño de seguridad y considerar colocar etiquetas de advertencia, sugirió.

Tales etiquetas podrían desaconsejar el dejar a los niños pequeños desatendidos en camas que no tienen barandillas correctamente instaladas, o permitir que los niños suban o bajen de los muebles por encima de cierta altura, añadió.

 

Vía: Health Day News