La regla de consumir 10 g de proteÃna por cada 100 calorÃas proviene de la nutrición deportiva, y muchos nutriólogos la utilizan como una guÃa práctica para determinar si un alimento aporta la cantidad adecuada de proteÃna al planificar comidas y refrigerios.
En la práctica, la lógica es que si 10 g de proteÃna equivalen a 40 calorÃas (ya que la proteÃna aporta 4 calorÃas por gramo), entonces 10 g por cada 100 calorÃas equivalen al 40% de las calorÃas provenientes de proteÃnas.
Por ejemplo, los alimentos conocidos por su alto contenido proteico, como la pechuga de pollo, las claras de huevo, el atún enlatado, el yogur griego y el queso cottage, cumplen con esta regla. Sin embargo, otros, como las almendras, la mantequilla de cacahuete, los huevos enteros y las lentejas, no la cumplen, ya que solo aportan entre 6 y 8 g de proteÃna por cada 100 calorÃas.
En general, esta regla puede ser útil en caso de necesidad, pero incluso asà penaliza injustamente a algunos alimentos integrales ricos en nutrientes. Asimismo, puede incluir fuentes de proteÃnas menos saludables (como las barritas proteicas procesadas) en la categorÃa de «altas en proteÃnas». Aunque esto es técnicamente cierto, no son la fuente de proteÃnas más saludable, por lo que conviene usar la regla de 10 g por cada 100 calorÃas solo como una guÃa.
Si tienes más dudas al respecto, consulta a un(a) experto(a) en nutrición.
Fuente: Very Well Health







