El huevo es uno de los alimentos más completos desde el punto de vista nutricional. Sin embargo, durante muchos años estuvo rodeado de dudas relacionadas con el colesterol, la salud del corazón y la frecuencia con la que puede consumirse.

Actualmente se sabe que, para la mayoría de las personas sanas, el huevo puede formar parte de una alimentación equilibrada. Aun así, siguen circulando ideas equivocadas que conviene aclarar.

Mito: Comer huevo aumenta automáticamente el colesterol en sangre

Verdad: Aunque el huevo contiene colesterol, el efecto sobre los niveles de colesterol en sangre depende de muchos factores, como la alimentación general, la genética y el estilo de vida. En la mayoría de las personas, las grasas saturadas y trans tienen un mayor impacto sobre el colesterol que el colesterol presente en los alimentos.

Mito: Solo la clara es saludable

Verdad: La clara aporta proteínas de alta calidad, pero la yema también contiene vitaminas, minerales, colina y otros nutrientes importantes. El huevo completo ofrece un perfil nutricional más amplio.

Mito: Es mejor evitar el huevo todos los días

Verdad: Para muchas personas sanas, consumir huevo de forma habitual puede formar parte de una dieta equilibrada. Sin embargo, quienes tienen ciertas enfermedades o recomendaciones específicas deben seguir las indicaciones de su profesional de la salud.

Mito: El color del cascarón cambia su valor nutricional

Verdad: Los huevos blancos y cafés tienen un contenido nutricional muy similar. El color depende principalmente de la raza de la gallina y no de la calidad del alimento.

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Lo importante es la forma de prepararlo

Prepararlo cocido, pochado o con poca grasa añadida suele ser una opción más saludable que freírlo en grandes cantidades de aceite o acompañarlo de alimentos con alto contenido de grasas saturadas.

El huevo puede formar parte de una alimentación saludable cuando se consume dentro de un patrón de dieta variado y equilibrado.

Más que enfocarse en un solo alimento, conviene observar el conjunto de la alimentación y mantener hábitos que favorezcan la salud cardiovascular y metabólica.

 

Fuente: American Heart Association