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Los alimentos ultraprocesados forman parte de la alimentación cotidiana de muchas personas. Refrescos, botanas empaquetadas, productos de panadería industrial, cereales azucarados y comidas listas para consumir son algunos ejemplos frecuentes.

Su practicidad y amplia disponibilidad explican parte de su popularidad. Sin embargo, diversos estudios han analizado la relación entre el consumo habitual de estos productos y la salud cardiovascular.

¿Qué caracteriza a un alimento ultraprocesado?

Se trata de productos elaborados mediante múltiples procesos industriales y que suelen contener ingredientes poco utilizados en una cocina doméstica, como aditivos, saborizantes, colorantes y conservadores.

Muchos de ellos contienen cantidades elevadas de sodio, azúcares añadidos o grasas poco saludables.

La alimentación influye en el corazón

La salud cardiovascular depende de múltiples factores, entre ellos la actividad física, el sueño, el tabaquismo y la alimentación. Cuando los ultraprocesados desplazan con frecuencia a alimentos frescos o mínimamente procesados, la calidad general de la dieta puede verse afectada.

Una alimentación basada principalmente en alimentos frescos suele aportar nutrientes que favorecen la salud del corazón.

Además, algunos ultraprocesados aportan muchas calorías en porciones pequeñas, lo que puede dificultar mantener hábitos alimentarios equilibrados.

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No se trata de consumirlos nunca

La alimentación saludable no depende de un solo alimento. Lo importante es observar qué productos predominan en la dieta habitual.

Frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales y otras opciones poco procesadas pueden ayudar a construir patrones de alimentación más favorables para la salud cardiovascular a largo plazo.

 

Fuente: World Health Organization