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Las frutas y verduras forman parte de una alimentación saludable desde la infancia, pero sus beneficios van mucho más allá de aportar color y variedad a los platillos. Consumirlas de forma habitual ayuda a cubrir las necesidades de vitaminas, minerales y otros compuestos que participan en el buen funcionamiento del organismo, incluido el corazón.

Aunque ningún alimento por sí solo previene las enfermedades cardiovasculares, una alimentación rica en frutas y verduras puede contribuir al cuidado de la salud cuando se combina con actividad física, descanso adecuado y otros hábitos saludables.

Su contenido nutricional hace la diferencia

Las frutas y verduras aportan fibra, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes que favorecen distintas funciones del organismo. Además, muchas contienen un alto porcentaje de agua, lo que también contribuye a la hidratación.

La fibra es uno de los componentes más importantes porque ayuda a mantener una buena salud digestiva y forma parte de los patrones de alimentación asociados con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

También ayudan a equilibrar la alimentación

Incluir frutas y verduras en las comidas facilita que otros alimentos con alto contenido de azúcares, grasas saturadas o sodio ocupen un lugar menos importante en la dieta.

Por ejemplo, agregar fruta al desayuno, incorporar verduras en la comida principal o elegirlas como parte de una colación son formas sencillas de aumentar su consumo diario.

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Una mayor variedad aporta más beneficios

Variar los colores y tipos de alimentos a lo largo de la semana ayuda a obtener una mayor diversidad de vitaminas y minerales. Algunas opciones para incorporarlas con mayor frecuencia son:

  • Agregar fruta natural al desayuno.
  • Incluir verduras en sopas, guisos y ensaladas.
  • Elegir fruta como postre.
  • Tener verduras lavadas y listas para consumir.
  • Preferir preparaciones frescas cuando sea posible.

Una alimentación saludable se construye con hábitos que se repiten todos los días, no con cambios drásticos de un momento a otro.

Incorporar más frutas y verduras puede ser un objetivo alcanzable si se realizan pequeños cambios de manera constante. Con el tiempo, estos hábitos contribuyen al cuidado del corazón y del bienestar general.

 

Fuente: American Heart Association