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Pensar en los demás implica acciones como recordarles a las personas que coman menos o que hagan ejercicio; sin embargo, estos recordatorios por lo general no son tomados en cuenta. Tal es la razón por la cual los mensajes de salud pública caen en oídos sordos; así lo afirman investigadores estadounidenses en un estudio publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Por ello, estos científicos creen haber encontrado una mejor manera, por lo que sugieren dejar atrás tu ego ya que podría abrir tu mente a actividades saludables que tus “defensas naturales” evitan.

“Una de las cosas que obstaculiza el cambio de comportamiento de las personas es la actitud defensiva”, dijo Emily Falk, autora principal del nuevo estudio y profesora asociada en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Pensilvania.

“Cuando a las personas se les recuerda que es mejor estacionar el automóvil más lejos y dar unos pocos pasos más, o levantarse y moverse en el trabajo para reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, a menudo se les ocurren razones por las cuales estas sugerencias pueden ser relevantes para alguien más, pero no para ellos “, lamentó Falk.

El nuevo estudio descubrió que las personas a las que se les pedía que pensaran en los demás o que tuvieran pensamientos espirituales fueron más propensas a volverse más activas físicamente.

El estudio incluyó a 220 adultos sedentarios con sobrepeso u obesidad. Los participantes fueron ubicados en uno de dos grupos, denominados de “autotrascendencia”, o grupo “control”.

A uno de los grupos se le pidió que pensara en valores más grandes que ellos mismos, como sus seres queridos o su conexión con Dios u otro poder superior, mientras se evaluaba a los participantes en una máquina de resonancia magnética.

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A otro grupo se le pidió que tuviera deseos positivos para personas tanto conocidas como desconocidas. Esto incluyó el deseo de que sus amigos fueran felices o de que otros estuvieran bien.

Mientras tanto, un tercer grupo, el grupo de “pensamientos de control neutral”, recibió instrucciones para pensar en sus valores menos importantes.

Los participantes del estudio leyeron mensajes de salud que los instaron a aumentar la actividad física y explicaban por qué sus conductas actuales ponían en peligro su salud.

Durante el mes siguiente, los participantes recibieron mensajes de texto diarios que repetían el experimento en miniatura, recordándoles los pensamientos de autotrascendencia, o los pensamientos de control neutral del estudio. Asimismo, todos los participantes usaron rastreadores de actividad física para monitorear su actividad.

En comparación con el grupo de “pensamientos neutrales”, las personas que completaron las tareas de autotrascendencia fueron significativamente más activas en el mes posterior, encontraron los investigadores.

Además, mostraron más actividad en las áreas del cerebro involucradas en la recompensa y los sentimientos positivos.

Yoona Kang, autora principal del trabajo y becaria posdoctoral en la escuela antes citada, señaló que “la gente a menudo informa que la autotrascendencia es una experiencia intrínsecamente gratificante. Cuando tienes preocupaciones por los demás, estas pueden ser momentos gratificantes”.

Las personas son capaces de hacer cosas por sus seres queridos que nunca harían por sí mismas, subrayó. “La idea de la autotrascendencia —cuidar a los demás más allá del interés propio— es una fuente potencialmente poderosa de cambio”, agregó.

 

Vía: Health Day News