Los sobrevivientes afroamericanos e hispanos de un derrame cerebral hemorrágico tienen más probabilidades que los sobrevivientes blancos de tener cambios en los vasos sanguíneos pequeños del cerebro, lo que aumenta el riesgo de otro derrame cerebral de este tipo, así lo reveló un estudio publicado en la revista Neurology.

Los derrames cerebrales «sangrantes», también llamados eventos vasculares cerebrales (EVC) hemorrágicos, comprenden alrededor del 13% de todos los EVC. Ocurren cuando una arteria del cerebro tiene fugas o se rompe.

«Los sobrevivientes negros e hispanos de EVC hemorrágicos muestran una hipertensión más grave y una mayor variabilidad de la presión arterial», señaló el doctor Alessandro Biffi, neurólogo del Hospital General de Massachusetts, en Boston, y coautor del estudio. Sin embargo, resaltó que estos factores de riesgo todavía no explican por qué los EVC sangrantes recurrentes son más comunes en dicha población en comparación con los blancos.

Para obtener más información, los investigadores dieron seguimiento a 922 sobrevivientes de un derrame cerebral hemorrágico (655 pacientes blancos, 130 negros y 137 hispanos) durante un promedio de 18 a 24 meses.

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Durante ese tiempo, 111 de los supervivientes sufrieron un segundo derrame hemorrágico. Después de ajustar por edad, sexo y otros factores de riesgo de EVC, los investigadores concluyeron que el riesgo de otro derrame cerebral hemorrágico era un 60% más alto en los pacientes afroamericanos y un 50% más alto en los pacientes hispanos, en comparación con los pacientes blancos.

La mayoría de los EVC hemorrágicos son causados ​​por cambios en los vasos sanguíneos más estrechos del cerebro, una afección llamada «enfermedad de los vasos sanguíneos pequeños del cerebro».

Los investigadores descubrieron que los pacientes negros e hispanos tenían más marcadores de enfermedad de vasos pequeños cerebrales. Asimismo, encontraron que las personas con más de esos marcadores después de su primer EVC tenían un mayor riesgo de sufrir un segundo derrame cerebral.

«En Estados Unidos, las personas afroamericanas o hispanas no tienen el mismo acceso a la atención médica preventiva y curativa que las personas blancas», indicó Biffi.

«Eso explicaría por qué en este estudio las personas negras e hispanas fueron más propensas a mostrar cambios en su resonancia magnética que indicaban marcadores de enfermedad cerebral de vasos pequeños, particularmente de una asociada con la presión arterial alta. Esto también podría explicar por qué tales grupos poseen un mayor riesgo de sufrir un segundo EVC», subrayó Biffi.

 

Vía: Health Day News