El embarazo es una etapa de cambios físicos y emocionales, un momento sumamente importante para la mayoría de las mujeres. Desafortunadamente, muchas de ellas deben enfrentar la gestación y una enfermedad autoinmune a la vez, situación que aumenta la preocupación sobre la salud del bebé y el bienestar propio.

Una enfermedad que inquieta a las madres es la artritis inflamatoria. La cuestión es ¿realmente pone en riesgo a la madre y al pequeño? A decir de la especialista María José Cuadrado, la clave está en la planificación y el control del embarazo.

Para comprender mejor, es importante saber que las enfermedades reumáticas se dividen en dos: las artritis inflamatorias y las enfermedades autoinmunes sistémicas, como el lupus eritematoso y el síndrome antifosfolípido.

“[Las primeras] no van mal en el embarazo y tampoco tienen efectos sobre el niño. En estos casos, hay que ver bien la medicación que se está tomando porque algunos fármacos pueden provocar malformaciones”, señaló.

Bajo esta premisa, la gestación puede ser completamente saludable si la mujer con artritis inflamatoria se comunica con su reumatólogo para revisar la medicación, cambiarla si es preciso para evitar malformaciones y, cuando el control de la enfermedad esté garantizado, quedar embarazada.

Si las patologías no se controlan, el embarazo puede reactivarlas o empeorarlas. Incluso, podría provocar riesgos en la salud del bebé, ya sea por un bloqueo cardíaco, complicaciones asociadas a la disfunción de la placenta, reducción del crecimiento intrauterino, entre otros.

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Datos importantes

  1. Las enfermedades que pueden afectar a los riñones, en especial el lupus y el síndrome antifosfolípido, tienen más posibilidades de afectar el resultado del embarazo.
  2. Todas las mujeres deben asesorarse acerca de su riesgo específico antes de la concepción, según su afección reumática y los medicamentos que tomen.
  3. Las mujeres con una enfermedad reumática deben llevar un control durante un período de tres a seis meses, como mínimo, antes de intentar quedar embarazadas.
  4. Es factible seguir con los medicamentos para evitar el riesgo de un brote de la enfermedad, siempre que estos no sean nocivos para el feto.
  5. Por precaución, las mujeres con un perfil de bajo riesgo deben asistir a consultas habituales con un reumatólogo.

 

Vía: EFE Salud