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Algunos médicos abogan por una dieta ultra baja en grasas para proteger la salud del corazón, ya que incluye solo el 10% de las calorías de la grasa. Esta dieta excluye todos los productos de origen animal (como carne, aves, lácteos y pescado), así como los carbohidratos refinados (incluida la harina blanca, el azúcar blanca e incluso el jugo de frutas). Sin embargo, también evita algunas grasas insaturadas más saludables, incluyendo los aceites añadidos y los alimentos de origen vegetal con alto contenido de grasa, como los aguacates y las nueces. Pequeños estudios han demostrado que este patrón de alimentación en realidad puede revertir la acumulación de colesterol y placa en las arterias.

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Al menos parte de ese beneficio puede provenir de la abundante fibra y otros nutrientes en las copiosas cantidades de vegetales, frijoles y granos integrales de la dieta, muchos de los cuales son bastante escasos en la dieta mexicana promedio. El único problema con esta dieta tipo vegana ultra baja en grasas es que, para la mayoría de las personas, es muy difícil seguirla a largo plazo. «Si estás entre el 1% de las personas que pueden, que la fuerza te acompañe», comentó el doctor Eric Rimm, profesor de epidemiología y nutrición en la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de la Universidad de Harvard (Estados Unidos).

Para todas las demás, una dieta de estilo mediterráneo ofrece lo mejor de ambos mundos: una alimentación centrada en el consumo de vegetales que no es demasiado restrictiva. «La dieta mediterránea no requiere hábitos alimenticios extremos que dificultan la socialización con otras personas», aseguró Rimm. También agregó que sabe bien y tiene la mejor evidencia de estudios clínicos a largo plazo para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca de una persona.

 

Vía: Harvard Medical School