Tomas tus medicamentos como te indicaron, intentas cuidar tu alimentación y aun así el aparato sigue mostrando cifras elevadas. Es comprensible que te preguntes por qué sucede y si el tratamiento realmente está funcionando. La presión arterial puede mantenerse alta por diferentes motivos, y reconocerlos es esencial para ajustar su control de manera segura.

1. Tu tratamiento necesita ajustes

No todas las personas responden de la misma manera a los medicamentos para la hipertensión. En ocasiones es necesario modificar las dosis o combinar diferentes fármacos para alcanzar las metas establecidas por el médico. Nunca aumentes, suspendas ni cambies tus medicamentos por cuenta propia.

2. Consumes más sodio del recomendado

Aunque no agregues mucha sal a tus comidas, algunos productos envasados, embutidos y alimentos preparados contienen cantidades importantes de sodio. Revisar las etiquetas y reducir gradualmente su consumo puede ayudar a controlar la presión arterial.

3. Otros medicamentos afectan tu presión

Algunos descongestionantes, antiinflamatorios y otros medicamentos pueden elevar la presión arterial o interferir con su tratamiento. Informa a tu médico sobre todos los medicamentos y suplementos que utilizas, incluso aquellos que compras sin receta.

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4. Existe otra condición de salud

La apnea obstructiva del sueño, las enfermedades renales y determinados trastornos hormonales pueden contribuir a que la presión permanezca elevada. Si los valores siguen altos pese al tratamiento, el médico puede recomendar estudios para investigar estas posibles causas.

5. Las mediciones no son correctas

Un brazalete de tamaño inadecuado, hablar durante la medición o no descansar antes de tomarla puede alterar los resultados. Para medir tu presión en casa:

  • Descansa sentado al menos cinco minutos.
  • Apoya la espalda y mantén los pies en el suelo.
  • Coloca el brazo a la altura del corazón.
  • Evita hablar durante la medición.
  • Registra las cifras para compartirlas en consulta.

Si tus mediciones siguen por encima de la meta indicada, acude con un profesional de la salud para revisar el tratamiento. Si la presión supera 180/120 mmHg, repite la medición tras un minuto y busca orientación médica inmediata. Si además hay dolor de pecho, dificultad para respirar o síntomas neurológicos, llama a emergencias.

 

Fuente: Mayo Clinic