Una mañana tranquila puede incluir tomar el medicamento indicado, desayunar, salir a caminar o revisar la presión antes de comenzar el día. Estos pequeños momentos forman parte de una rutina que cobra especial importancia con los años, cuando mantener una presión arterial saludable ayuda a proteger el corazón, el cerebro y los riñones.
1. Reduce el exceso de sodio
Gran parte del sodio que consumimos no viene del salero, sino de alimentos procesados, preparados y de restaurante. Revisar las etiquetas, comparar productos y elegir opciones con menos sodio puede ayudar a cuidar la presión arterial.
2. Mantente físicamente activo
Caminar, realizar ejercicios de fuerza o practicar actividades adaptadas a tus posibilidades ayuda a controlar la presión arterial. Si llevas tiempo sin hacer ejercicio o tienes alguna enfermedad, comienza de forma gradual y consulta a un profesional de salud si necesitas indicaciones específicas.
3. Mantén una alimentación equilibrada
Una alimentación que incluya frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas y otras fuentes de nutrientes puede favorecer la salud cardiovascular. No se trata de cambiar toda tu alimentación de un día para otro, sino de mantener hábitos que puedas sostener.
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4. Evita fumar y modera el alcohol
Fumar afecta los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo cardiovascular. Si consumes alcohol, reducirlo o evitarlo puede formar parte del cuidado de tu presión arterial.
5. Mide tu presión y sigue tu tratamiento
La presión arterial alta puede no producir síntomas, por lo que medirla es una de las mejores formas de saber cómo se encuentra. Si tienes un diagnóstico de hipertensión, toma tus medicamentos según las indicaciones y acude a tus revisiones.
Después de los 60, cuidar la presión no significa vivir pendiente de ella. Significa incorporar hábitos sencillos que protejan tu salud cardiovascular y te permitan mantener tus actividades cotidianas con mayor tranquilidad.
Fuente: American Heart Association







