La presión arterial alta, comúnmente llamada hipertensión, se conoce en el ámbito médico como «el asesino silencioso». La razón es alarmante: la mayorÃa de las personas que la padecen no presentan ningún sÃntoma fÃsico visible, dolor o malestar, mientras que el daño interno en las arterias, el cerebro y el corazón avanza de manera constante.Â
Por ello, la medición preventiva de la presión es un hábito vital que debe iniciarse mucho antes de lo que la mayorÃa cree.
Las guÃas de salud internacionales establecen recomendaciones muy claras sobre cuándo y con qué frecuencia debemos monitorear este indicador crucial. ¡Presta atención!
Durante la infancia y adolescencia (a partir de los 3 años)
Aunque es poco común, los niños también pueden desarrollar hipertensión debido a factores genéticos, problemas renales o hábitos de estilo de vida. Por ello, los pediatras deben medir la presión arterial de forma rutinaria al menos una vez al año durante las revisiones médicas generales a partir de los 3 años de edad.
Adultos jóvenes de 18 a 39 años
Al cumplir la mayorÃa de edad, todas las personas deben realizarse una medición de la presión arterial. Si los niveles se encuentran en rangos óptimos (menos de 120/80 mmHg) y la persona no presenta factores de riesgo como obesidad, antecedentes familiares o tabaquismo, la prueba de detección debe repetirse cada 3 a 5 años.
Conoce más: ¿Cómo influye el estrés en la presión arterial?
A partir de los 40 años o con factores de riesgo
Al cruzar la barrera de los 40 años, la elasticidad natural de las arterias tiende a disminuir, elevando el riesgo de hipertensión. A partir de esta edad —o antes si existe sobrepeso, diabetes, estilo de vida sedentario o antecedentes familiares—, la presión arterial debe medirse al menos una vez al año de manera obligatoria.
Conocer tu rango de presión arterial promedio te brinda la oportunidad de realizar ajustes a tiempo en tu alimentación y nivel de actividad fÃsica, evitando complicaciones cardiovasculares severas en el futuro.







