En el mundo, 50 millones de personas padecen epilepsia, uno de los trastornos neurológicos más comunes. Lamentablemente, no se trata de un problema exclusivo de la etapa adulta, los niños también pueden sufrir este tipo de crisis, aunque con algunas diferencias.

“Las crisis más fuertes son más fáciles de diagnosticar, pero en los niños es muy común un tipo de epilepsia que se denomina de ausencias. Se trata de episodios de muy breve tiempo en los que hay una desconexión. A pesar de ser breves, si se producen muchos durante el día habrá un bajón en el rendimiento del niño“, señaló Francisco Javier López, Coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Señales clave

  1. Ausencias y mirada perdida.
  2. Movimientos involuntarios con la mano.
  3. Caída de la cabeza de forma brusca.
  4. Alteración del lenguaje.
  5. Hormigueo o ansiedad.

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A decir del experto, durante la infancia se desarrolla el cerebro, razón por la que existe el riesgo de efectos cognitivos, psicológicos y de comportamiento en el niño. Es esencial acudir con un especialista ante cualquier sospecha, debido a que muchas enfermedades causan crisis epilépticas, y éstas podrían estar detrás de otras patologías.

“Es muy importante que en cuanto que se note cualquier síntoma extraño, cualquier alteración, se acuda al pediatra. Lo fundamental, especialmente en los niños, es que puedan ser diagnosticados lo antes posible para comenzar (con el tratamiento adecuado)”, aconsejó López.

Una de las principales recomendaciones para los padres es que tomen el diagnóstico con calma, con el fin de no inquietar más al menor. Una vez detectada la enfermedad, tendrán la oportunidad de conocer diversos tratamientos.

 

Vía: 20 minutos