El pie plano es una condición que comienza durante la niñez. Más allá de las molestias que puede provocar, existe riesgo de deformidad del pie; pérdida de movimiento del tobillo; dolor crónico y problemas para utilizar zapatos.

El primer paso para prevenir lo anterior es el diagnóstico oportuno. Por lo regular, no es difícil para los padres detectar el problema, basta con mirar detenidamente y buscar anomalías en el pie del pequeño.

Síntomas

  • Ausencia o deformidad del arco de la planta del pie.
  • Irregularidades en los movimientos de impulsión o amortiguamiento.
  • Pies arqueados o cansados después de estar de pie o realizar deportes.

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Recomendaciones

Existen diferentes tipos de pie plano, por lo que el tratamiento puede variar. Un especialista en ortopedia puede recomendar desde ejercicios de estiramiento —algunas personas con pie plano también tienen el tendón de Aquiles acortado, los ejercicios para estirar este tendón pueden ayudar—, uso de analgésicos y antinflamatorios, hasta una intervención quirúrgica.

Considera que los pies de tu hijo crecerán y se desarrollarán normalmente; no es necesario que lo limites, puede caminar descalzo, correr o saltar sin empeorar la condición. Toma en cuenta los siguientes consejos.

  1. Soportes para el arco. Pregunta a tu médico qué tipo de soportes para el arco de venta libre puede utilizar tu hijo.
  2. Medicamentos. En caso de dolor severo, los analgésicos de venta libre pueden ayudar. Antes de recurrir a la automedicación, consulta a un experto.
  3. Pérdida de peso. Bajar de peso puede reducir la sobrecarga en los pies de tu hijo. Si padece sobrepeso, es momento de hacer un cambio de hábitos.

 

 

Vía: Medline Plus/ Mayo Clinic