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Una dieta diseñada para mejorar la salud del cerebro parece beneficiar a las personas con esclerosis múltiple (EM), así lo sugiere una nueva investigación publicada en la revista MS and Related Disorders.

Para el estudio, un equipo de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, Nueva York, examinó a 185 personas que fueron diagnosticadas con EM durante los últimos cinco años. A cada una se le realizaron escáneres cerebrales por resonancia magnética y respondieron cuestionarios detallados.

De esta forma, descubrieron que aquellas que comían más de los alimentos «buenos» de un régimen alimenticio saludable para el cerebro —conocido como dieta MIND— y menos «malos» tendían a mostrar más tejido preservado en una parte crítica del cerebro llamada tálamo.

El estudio también halló un vínculo entre comer más productos lácteos enteros y menos lesiones cerebrales debidas a EM. Comer ácidos grasos omega-3 de pescado también tuvo beneficios para el cerebro.

La dieta MIND combina aspectos de la dieta mediterránea y la dieta DASH (Enfoques dietéticos para detener la hipertensión).

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MIND es la abreviatura de Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay. La dieta está diseñada para beneficiar la salud del cerebro y estudios previos han sugerido que puede ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer y a preservar las habilidades de pensamiento en los adultos mayores.

Los alimentos considerados «buenos» incluyen las verduras de hoja, las bayas, las nueces y el pescado, y los considerados «malos» incluyen los alimentos fritos, la mantequilla, el queso, las carnes rojas y procesadas y los dulces.

Tan solo en Estados Unidos, alrededor de 1 millón de personas padecen EM, un trastorno del sistema nervioso central con síntomas que pueden variar desde entumecimiento y hormigueo hasta ceguera y parálisis. A la mayoría de las personas se les diagnostica entre los 20 y los 50 años de edad. La enfermedad afecta a las mujeres tres veces más que a los hombres. Hasta el momento, no existe cura.

Aunque el trabajo tuvo un par de limitaciones clave (se restringió a pacientes que experimentaban las primeras etapas de la EM y solo se analizó una región cerebral), sus resultados aportan evidencia adicional sobre el impacto de la dieta y la nutrición en las personas con EM, resaltaron los investigadores.

También dijeron que seguirán monitoreando a los participantes para determinar si las dietas saludables continúan brindando beneficios conforme avanza la EM.

 

Fuente: Health Day News