La fibra vegetal es el tipo de fibra comestible que se encuentra en las frutas, las verduras y los granos. La fibra es una parte importante de una dieta saludable, pues agrega volumen a la dieta y puede ayudar a controlar el peso —dado que brinda saciedad—.

Igualmente, ayuda a la digestión y el estreñimiento. Algunas veces, se utiliza para el tratamiento de diverticulosis, diabetes y cardiopatía.

Fuentes alimenticias

Existen dos tipos de fibra: soluble e insoluble.

La fibra soluble atrae agua y la convierte en gel durante la digestión, haciendo que el proceso digestivo sea lento. Se encuentra en el salvado de avena, la cebada, las nueces, las semillas, los fríjoles, las lentejas, las arvejas y algunas frutas y verduras. Se ha comprobado científicamente que este tipo de fibra reduce el colesterol, lo cual puede ayudar a prevenir una cardiopatía.

La fibra insoluble se encuentra en el salvado de trigo, las verduras y los granos integrales. Este tipo de fibra parece acelerar el paso de los alimentos a través del estómago y de los intestinos, al tiempo que agrega volumen a las heces.

Conoce más: Dieta baja en fibra y residuos, ¿cuándo consumirla?

¡Sigue estos consejos!

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la recomendación para los niños mayores, adolescentes y adultos es comer de 20 a 35 gramos de fibra al día. Los niños menores no pueden ingerir las calorías suficientes para alcanzar esta cantidad, pero es una buena idea introducir granos integrales, frutas frescas y otros alimentos ricos en fibra.

Procura agregar fibra a tu dieta de forma gradual, con el fin de evitar la molestia abdominal. El agua ayuda al paso de la fibra a través del aparato digestivo, toma muchos líquidos.

Si tienes dudas, consulta a un especialista en nutrición. ¡Aliméntate sanamente!

 

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos