La calistenia utiliza principalmente el peso del propio cuerpo para realizar ejercicios de fuerza y control del movimiento. Sentadillas, elevaciones, flexiones adaptadas y ejercicios de equilibrio son algunos ejemplos que pueden incorporarse a una rutina.
En adultos mayores, este tipo de entrenamiento puede ser especialmente útil porque permite trabajar la fuerza, el equilibrio y la movilidad sin depender necesariamente de máquinas o equipos complejos. Además, los ejercicios que implican soportar el propio peso pueden estimular los huesos.
Los huesos también responden al movimiento
El tejido óseo se encuentra en constante renovación. Las actividades que someten a los huesos a cierta carga pueden ayudar a mantener su resistencia.
La calistenia puede combinar ejercicios de fuerza con movimientos en los que el cuerpo soporta su propio peso, aunque el beneficio sobre los huesos dependerá del tipo de ejercicio, la intensidad y la frecuencia.
Algunos ejercicios que pueden adaptarse
Según la condición fÃsica de cada persona, pueden utilizarse:
- Sentadillas apoyándose en una silla.
- Levantarse y sentarse de una silla.
- Flexiones contra la pared.
- Elevaciones de talones sujetándose de una superficie estable.
- Ejercicios de equilibrio con apoyo.
La clave está en comenzar con movimientos sencillos y aumentar progresivamente la dificultad.
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La seguridad es especialmente importante
En adultos mayores con osteoporosis, antecedentes de fracturas, problemas de equilibrio o enfermedades articulares, no todos los ejercicios son adecuados. Los movimientos bruscos, los saltos o las actividades con riesgo de caÃda pueden requerir modificaciones.
También es importante aprender la técnica correcta y utilizar un apoyo estable cuando sea necesario.
Fortalecer los músculos ayuda a mantener la independencia y puede contribuir a proteger los huesos, pero la rutina debe adaptarse a las capacidades de cada persona.
Combinar ejercicios de fuerza con caminatas, actividades de equilibrio y una alimentación que aporte suficiente calcio y vitamina D puede formar parte de una estrategia integral para cuidar los huesos durante el envejecimiento.
Fuente: National Institute on Aging







