Las semillas de sandía pueden ser diminutas, pero están repletas de nutrientes.
Por ello, aquí te mencionamos algunos beneficios potenciales para la salud de consumirlas regularmente:
- Aumentan la energía: Las semillas de sandía contienen sólo 158 calorías por onza (28 gramos), pero también son ricas en nutrientes que aportan energía. Estas contienen proteínas vegetales y aminoácidos esenciales similares a los de muchos frutos secos.
- Favorecen la salud digestiva: Estas semillas contienen fibra insoluble, que mantiene la regularidad del sistema digestivo y puede ayudar a controlar los niveles de colesterol y azúcar en sangre.
- Aportan gran cantidad de nutrientes esenciales: Las semillas de sandía ofrecen nutrientes clave como magnesio, hierro, calcio, folato, zinc, potasio y fósforo. Dichos nutrientes favorecen la salud ósea y muscular, regulan la presión arterial, fortalecen el sistema inmunitario y mantienen el equilibrio de líquidos.
- Promueven la salud cardiovascular: Las semillas de sandía contienen grasas saludables para el corazón, incluyendo ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, ácido linoleico omega-6 y ácido oleico. Tales grasas pueden favorecer la salud cardiovascular y metabólica.
- Reduce la inflamación: Los flavonoides y los compuestos bioactivos como el licopeno presentes en las semillas de sandía poseen efectos antiinflamatorios que pueden ayudar a proteger contra enfermedades crónicas.
Conoce más: ¿Cuánta sandía es recomendable comer?
Cómo comer semillas de sandía
Al igual que otras semillas, las semillas de sandía son un alimento versátil que puede consumirse solo como snack o como parte de una comida. Aquí te dejamos algunas ideas para incorporarlas a tu dieta:
- Úsalas en batidos
- Espolvoréalas sobre pan tostado integral
- Mézclalas con cereales o granola
- Hornéalas o ásalas como botana
- Añádelas a productos horneados o pan
- Mézclalas con hummus
- Añade un toque crujiente a ensaladas, sándwiches y wraps
Fuente: Very Well Health







