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1. Haz ejercicio en intervalos cortos

Para algunas personas, las actividades prolongadas de resistencia pueden aumentar los síntomas del asma. Hacer ejercicio durante períodos cortos puede mejorar la condición física general y la salud cardiovascular sin aumentar el riesgo de síntomas de asma.

Caminar, correr, andar en bicicleta o nadar de 20 a 30 minutos, dos o tres veces por semana, ha demostrado brindar beneficios a la salud general de las personas con asma.

2. Realiza un calentamiento previo

Calentar de cinco a diez minutos antes de hacer ejercicio puede ayudar a prevenir los síntomas del asma. Comenzar la rutina de ejercicio gradualmente también puede reducir el asma inducida por el ejercicio.

Para calentar, comienza a un ritmo lento y con un bajo nivel de esfuerzo, procurando alcanzar el 50% de tu ritmo/nivel de esfuerzo máximo en cinco a diez minutos. El calentamiento tiene como finalidad aumentar la respiración y la frecuencia cardíaca sin provocar síntomas de asma.

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3. Usa tratamiento preventivo antes del ejercicio

Tu médico puede recetar el uso de un inhalador para ayudar a controlar tu asma. Estos medicamentos inhalados se pueden usar antes del ejercicio para prevenir los síntomas.

Aunque debes seguir las recomendaciones de tu médico, los inhaladores de alivio rápido (de acción corta) por lo general deben usarse de 10 a 15 minutos antes de comenzar tu entrenamiento. Su efecto dura hasta cuatro horas.

Los inhaladores de acción prolongada deben utilizarse 30 minutos antes del ejercicio y su efecto dura hasta 12 horas. No obstante, pueden perder su efectividad si se usan diariamente antes de hacer ejercicio.

Por ello, antes de tomar cualquier medicamento recetado, es importante que hables con tu médico para asegurarte de comprender cómo usarlo de manera segura.

 

Fuente: Very Well Health