Los huesos rotos y los tendones o ligamentos lesionados pueden causar un dolor significativo. Ya sea un yeso o férula, ambos están diseñados para ayudar a aliviar dicho dolor al limitar el movimiento, así lo indica la Academia Americana de Médicos de Familia (AAFP).

Por ello y para cuidar tu yeso o férula correctamente, la AAFP ofrece las siguientes sugerencias:

  1. Cubre tu yeso o férula con una bolsa de plástico cuando te bañes y te duches.
  2. Pídele a tu médico que te prescriba métodos seguros para aliviar la picazón en la piel.
  3. Mantén el área alrededor del borde de tu yeso/férula limpia e hidratada.
  4. Mueve los dedos de las manos y los pies para ayudar a promover la circulación sanguínea.
  5. Aplica una compresa de hielo cubierta durante 15 a 30 minutos sobre el yeso o férula.
  6. Pregúntale a tu médico si puedes tomar analgésicos de venta libre.

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RECUERDA: Los yesos y las férulas mantienen los huesos en su lugar mientras sanan. También reducen el dolor, la hinchazón y el espasmo muscular. En algunos casos, estos soportes se colocan después de una cirugía.

Las férulas o «semiyesos» brindan menos soporte que los yesos. Sin embargo y a diferencia de los yesos cerrados, estas se pueden ajustar para acomodar más fácilmente la hinchazón de las lesiones. Tu médico decidirá qué tipo de soporte te conviene más.

Los yesos están hechos a la medida. Deben ajustarse correctamente a la forma de la extremidad lesionada para brindar el mejor soporte. Asimismo, pueden estar hechos ya sea de yeso o de fibra de vidrio, un plástico que puede moldearse según sea necesario.

 

Vía: Health Day News / OrthoInfo