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Aprender un nuevo tema puede implicar muchos errores. Pero cuando son demasiado frecuentes y duraderos, pueden ser síntomas de un trastorno del aprendizaje, así lo señalan los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).

Una trastorno del aprendizaje no es una medida de qué tan inteligente es un niño, más bien es causado por una diferencia en el cerebro que está presente desde el nacimiento, o poco después. Esto afecta la forma en la que el cerebro maneja la información y puede causar problemas con la lectura, la escritura y las matemáticas.

Los NIH indican que tu hijo debe ser evaluado para un trastorno o discapacidad del aprendizaje si tiene:

  1. Dificultad para leer o escribir.
  2. Problemas con el aprendizaje de conceptos matemáticos básicos.
  3. Dificultad para recordar.
  4. Problemas para seguir instrucciones.
  5. Problemas para mantenerse organizado.

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Los trastornos del aprendizaje se incluyen dentro de los trastornos del neurodesarrollo e interfieren en el aprendizaje de habilidades académicas y/o sociales y frecuentemente coexisten con problemas de conducta, de estado de ánimo y/o de ansiedad.

Asimismo, si no son detectados a tiempo, no se diagnostican de manera correcta y no son tratados de forma efectiva exponen al niño a repetidas experiencias fallidas, pueden reducir la motivación por el aprendizaje y favorecer la aparición de problemas asociados que afectan la autoestima y el bienestar emocional del niño, mostrando signos de tristeza, frustración o decepción.

Los dos principales trastornos de este tipo son:

  • Trastorno específico del aprendizaje con dificultad en la lectura o Dislexia.
  • Trastorno específico del aprendizaje con dificultad matemática o Discalculia.

 

Vía: Health Day News / Fundación Adana