,

Incluso un niño que se haya sometido a sus vacunas de rutina, podría no estar completamente protegido contra los gérmenes causantes de meningitis y desarrollar la enfermedad. Las infecciones más comunes que afectan a los niños, como las de las vías respiratorias superiores, los oídos y los senos nasales, son molestias menores y permanecen localizadas. Pero ocasionalmente, y los médicos no siempre saben por qué, estas infecciones se propagan hacia las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, dando lugar a meningitis.

La meningitis puede ser causada por bacterias o virus, pero en algunos casos se desarrolla a partir de ciertas enfermedades, como la enfermedad de Lyme (transmitida por garrapatas), o por usar ciertos medicamentos. La meningitis bacteriana es poco común, pero es más peligrosa que la meningitis viral y puede poner en peligro la vida sin un tratamiento inmediato, así lo advierte el neurólogo Richard Sultan, director de servicios de neurología pediátrica para pacientes hospitalizados en el Hospital Infantil K. Hovnanian del Centro Médico de la Universidad de Jersey Shore (Estados Unidos).

“La gravedad de un diagnóstico de meningitis depende del tipo, y existen diferentes formas en que la enfermedad puede evolucionar”, explica. «Pero normalmente comienza como otra infección, y los niños menores de 2 años son más propensos a una infección en el torrente sanguíneo».

Conoce más: ¿Qué tipo de infección por COVID-19 es la más común entre niños y adolescentes?

Señales de alerta

Los casos de meningitis se manifiestan en niños de diversas formas. Los padres deben estar atentos a estos posibles signos tempranos de meningitis en los niños:

  1. Fiebre
  2. Irritabilidad
  3. Falta de energía
  4. Dolor de cabeza
  5. Vómitos

Según Sultan, en los niños mayores, la fiebre y el dolor de cabeza se manifiestan con más fuerza que en los niños más pequeños. Asimismo, los vómitos y la rigidez de cuello pueden indicar que el niño se está enfermando más. Para los niños más pequeños, mejor enfócate en la irritabilidad, el cambio de estado mental y en el nivel de alerta e interacción.

Finalmente, los padres saben qué comportamiento es normal en sus hijos y deben confiar en sus instintos al evaluar si su niño puede tener signos de meningitis, subrayó Sultan. “La mayoría de los padres conocen suficientes infecciones comunes en sus hijos, ya sean del oído o de las vías respiratorias superiores, para que estén atentos y observen cómo reacciona su hijo en términos de malestar o nivel de actividad. Si no es una reacción típica, e incluye fiebre y deterioro en su nivel de conciencia, ese niño debe ser evaluado en el departamento de emergencias», enfatizó el experto.

 

Vía: Hackensack Meridian Health