La tecnología ha llevado a los niños a desconectarse del mundo, acotando la comunicación a mensajes de texto, reduciendo las actividades recreativas a los videojuegos y aumentando los casos de sedentarismo y obesidad infantil. El yoga ofrece una forma de liberarse de ese ritmo acelerado, el cual daña la calidad de vida de chicos y grandes.
Si bien la mayoría de los deportes y actividades físicas activan la mente y el cuerpo, la práctica del yoga tiene como objetivo unir a ambos. La Academia Americana de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) recomienda el yoga como una terapia segura y potencialmente eficaz para los niños que afrontan problemas de salud emocional, mental, física y conductual. Entre sus beneficios destacan los siguientes.
- Alivia la tensión y aumenta la fuerza.
- Estimula el sistema digestivo y alivia el estreñimiento.
- Regula los niveles de azúcar y de insulina en la sangre.
- Disminuye el dolor abdominal en los niños con síndrome del intestino irritable (SII).
- Mejora el equilibrio.
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Un estudio publicado en The American Journal of Occupational Therapy descubrió que practicar yoga a diario ayuda a los niños con autismo a permanecer tranquilos, al tiempo que disminuye sus niveles de agresión, aislamiento social y ansiedad.
Otras investigaciones han observado efectos positivos en la salud mental de los pequeños. Se ha demostrado repetidas veces que el yoga mejora:
- La confianza en uno mismo.
- El humor.
- El manejo del estrés.
- La ansiedad.
- La concentración.
- La hiperactividad.
- Las conductas en el salón de clases.
- El equilibrio emocional.
Vía: Healthy Children