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Tener un bebé significa una felicidad única, pero también puede traer una profunda tristeza a algunas mujeres. Estudios demuestran que alrededor del 13 por ciento de las madres primerizas experimentarán un episodio depresivo mayor durante el primer año de su bebé.

Por ello y si vas a convertirte en mamá, es importante saber la diferencia entre el “baby blues” y la depresión posparto, para que puedas buscar el tratamiento adecuado después de la llegada de tu bebé. El baby blues es una depresión menor que dura desde unos pocos días hasta dos semanas, con síntomas más leves, que incluyen cambios en el estado de ánimo y dificultad para concentrarse.

Los signos del baby blues son:

  1. Cambios de humor.
  2. Tristeza y/o llanto.
  3. Sentirse ansiosa e irritable.
  4. Dificultad para concentrarse.
  5. Dificultad para dormir.

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En contraste, los cambios de humor en la depresión posparto son severos y persistentes. Esto que significa que la nueva mamá puede aislarse de todos los que la rodean y no relacionarse con su bebé.

Los signos de depresión posparto incluyen:

6. Cambios severos en el apetito.
7. Fatiga extrema y, aún así, no poder dormir.
8. Cambios de humor severos, incluyendo sentirse irritable, enojada y triste, sin experimentar alegría.
9. Pérdida de interés en actividades placenteras.
10. Baja autoestima.
11. Aislamiento de los seres queridos, incluido el bebé, junto con sentimientos de culpa o vergüenza.
12. Tener pensamientos sobre lastimarte a ti misma o a tu bebé.

No asumas que la depresión desaparecerá por sí sola. Recibir asesoría y tratamiento médico puede ayudarte de inmediato, por lo que no demores en pedir ayuda a un profesional de la salud si has mostrado alguno de estos signos.

 

Vía: Health Day News