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Cuanto más graves son la tos o estornudos de una persona, es más probable que sospeches que padece una infección contagiosa como la COVID-19, incluso si no es cierto.

Este es el resultado de un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan en Ann Arbor y publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, en el que se les pidió a los participantes que juzgaran si las personas estaban, o no, infectadas con una enfermedad contagiosa por el sonido de sus toses y estornudos.

En promedio, adivinaron cuatro de cada 10 sonidos correctamente.

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«No encontramos evidencia de que los perceptores pudieran detectar de manera confiable las amenazas de patógenos de la tos y los estornudos, pese a que están razonablemente seguros de que pueden», destacó Nicholas Michalak, estudiante de doctorado en psicología y autor principal del estudio.

«Además, no hubo evidencia de que la precisión mejorara cuando los participantes supieron de antemano la verdadera cantidad de sonidos infecciosos, ni cuando los participantes se enfocaron en cuán claros o desagradables percibían los sonidos», agregó Michalak.

El investigador destacó que, con base en su trabajo, parece que las personas están convencidas de que los sonidos que les disgustan representan una amenaza de enfermedad probable. Y eso podría llevarlos a rechazar a otros que hacen ruidos desagradables que no son infecciosos.

Por ello y basándose en sus resultados, los autores aconsejan que cuando escuches a alguien toser o estornudar, podría ser mejor que le dejes el diagnóstico al médico.

 

Vía: Health Day News