Sentir ardor, irritación o la sensación de tener arena en los ojos es una molestia frecuente. Aunque muchas personas la relacionan únicamente con el cansancio, la resequedad en los ojos puede tener diversas causas y presentarse en cualquier etapa de la vida.

Los ojos necesitan una capa de lágrimas que los mantenga lubricados y protegidos. Cuando esta película lagrimal disminuye o se evapora con mayor rapidez, aparecen síntomas que pueden afectar la comodidad durante actividades cotidianas como leer, conducir o utilizar dispositivos electrónicos.

Las lágrimas cumplen una función importante

Las lágrimas no solo humedecen la superficie del ojo. También ayudan a eliminar partículas, proteger frente a microorganismos y mantener una visión clara.

Si su cantidad o calidad cambia, la superficie ocular puede irritarse y producir molestias persistentes.

Diversos factores pueden favorecer la resequedad

Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • El envejecimiento.
  • Pasar mucho tiempo frente a pantallas.
  • Ambientes secos o con aire acondicionado.
  • Uso de algunos medicamentos.
  • Lentes de contacto en determinadas circunstancias.

También existen enfermedades que pueden favorecer el ojo seco, por lo que es importante valorar cada caso de manera individual.

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Hay hábitos que ayudan a proteger los ojos

Parpadear con frecuencia al utilizar pantallas, descansar la vista periódicamente y mantener una buena hidratación son medidas que pueden contribuir a reducir las molestias.

Cuando los síntomas persisten, aumentan con el tiempo o afectan la visión, es recomendable acudir con un profesional de la salud visual para identificar la causa y recibir el tratamiento más adecuado.

La resequedad ocular no siempre puede prevenirse, pero reconocer los factores que la favorecen permite cuidar mejor la salud de los ojos y mantener una mayor comodidad en las actividades diarias.

 

Fuente: National Eye Institute