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Los problemas de visión pueden presentarse después de un infarto cerebral (o evento vascular cerebral [EVC]) debido al daño en cierta parte del cerebro. Las células cerebrales mueren rápidamente sin oxígeno, y una pérdida de suministro de sangre hacia el cerebro priva a estas células de oxígeno.

Si un derrame cerebral afecta la parte del cerebro que controla y recibe información de los ojos, esto puede ocasionar problemas de visión.

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Por ejemplo, un infarto cerebral puede dañar el lóbulo occipital, que es responsable de procesar las entradas visuales. Un EVC también puede afectar el tronco encefálico, que maneja el equilibrio visual, la interpretación de objetos y los movimientos oculares.

Los problemas de visión que tenía una persona antes de sufrir un infarto cerebral también pueden empeorar después del EVC, o sumarse a cualquier nueva discapacidad visual que ocasione.

Tener problemas oculares es muy común después de un derrame cerebral. De acuerdo con una investigación del año 2019, alrededor del 60% de las personas que sobreviven a un infarto cerebral tienen algún grado de discapacidad visual. No obstante, el porcentaje de personas que experimentan síntomas varía ampliamente entre los tipos de deterioro.

 

Fuente: Medical News Today