La sensibilidad al rechazo es un rasgo que hace que una persona espere, perciba y reaccione intensamente al rechazo, ya sea real o percibido. Si tienes sensibilidad al rechazo, no recibir respuesta a un mensaje de texto podría convencerte de que ya no eres apreciado(a). Estos sentimientos pueden anular otras respuestas más lógicas y acabar dañando relaciones sólidas.
La sensibilidad al rechazo no es un trastorno clínico, sino una respuesta emocional que se observa comúnmente en personas con afecciones clínicas como depresión, trastorno de ansiedad social, trastorno límite de la personalidad, trastorno de estrés postraumático, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y autismo.
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Señales de sensibilidad al rechazo
Este rasgo o característica particular va más allá de reaccionar exageradamente al rechazo. Concretamente, implica experimentar habitualmente emociones extremas que no guardan relación con la situación en cuestión. La extrema sensibilidad emocional y el dolor pueden llevar a una desesperación o rabia instantáneas.
Entonces, la sensibilidad al rechazo es, en última instancia, una predisposición a esperar y reaccionar con fuerza al rechazo.
Por ello, si tienes sensibilidad al rechazo, podrías:
- Malinterpretar una respuesta lenta o tardía como un rechazo flagrante.
- Asumir que la retroalimentación de un empleador significa que estás a punto de ser despedido.
- Creer que te están dejando de lado como amigo(a) si rechazan una invitación.
- Asumir inmediatamente que estás a punto de romper si un interés amoroso quiere hablar.
- Sentir angustia por si la gente te llamará en tu cumpleaños.
- Obsesionarte con los amigos que te han decepcionado y prestar menos atención a los que no.
- Sentir dolor físico en respuesta a los sentimientos de rechazo.
- Necesitar que te reafirmen constantemente en tus amistades o relaciones.
- Estallar y enfurecerte si hay alguna insinuación de rechazo.
Fuente: Very Well Health