Al igual que el café frío, el té frío se prepara dejando las hojas de té en remojo en leche o agua fría durante varias horas, o incluso toda la noche. Hay quienes afirman que este método retiene más compuestos saludables, como polifenoles y antioxidantes, que el té caliente. Sumado a ello, es potencialmente menos ácido.
Desafortunadamente, no existen muchas investigaciones sobre los beneficios del té frío para la salud. Un estudio realizado en 2010 descubrió que la infusión en frío aumentaba los niveles de antioxidantes en el té blanco. No obstante, en el caso del té verde, el agua caliente extraía más antioxidantes, lo que sugiere que algunos compuestos solo se liberan con el calor.
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La principal diferencia entre el té frío y el té caliente podría residir en el sabor. Si prefieres un té menos amargo, el té frío podría ser una opción más atractiva.
No olvides que, tanto si preparas el té con agua caliente como con agua fría, es una bebida que ofrece varios beneficios para la salud como por ejemplo:
- Favorecer la salud cardíaca
- Reducir el riesgo de evento cerebrovascular
- Protección para la salud cerebral
- Protección contra el cáncer
- Efectos antioxidantes y antiinflamatorios
Fuente: Very Well Health







