El cortisol es una hormona que participa en la respuesta del organismo ante situaciones de estrés. También ayuda a regular la presión arterial, el metabolismo, la glucosa y el ciclo de sueño y vigilia.
Tener cortisol no es malo. El organismo necesita esta hormona para funcionar correctamente y sus niveles cambian naturalmente a lo largo del día. El problema aparece cuando existen alteraciones persistentes de su producción, como puede ocurrir en algunas enfermedades o por el uso prolongado de determinados medicamentos.
¿Qué señales pueden aparecer?
Cuando existe un exceso sostenido de cortisol, pueden presentarse diferentes cambios, entre ellos:
- Aumento de peso, especialmente alrededor del abdomen.
- Debilidad muscular.
- Piel más delgada o aparición de moretones con facilidad.
- Estrías de color rojizo o violáceo.
- Presión arterial elevada.
- Cambios en el estado de ánimo.
- Alteraciones del ciclo menstrual en algunas mujeres.
Sin embargo, estos signos no significan automáticamente que tengas el cortisol elevado. Muchos pueden aparecer por estrés cotidiano, falta de sueño, cambios hormonales u otras condiciones.
El estrés diario no significa necesariamente cortisol alto
Es común escuchar que cualquier periodo de estrés produce un exceso peligroso de cortisol. En realidad, la respuesta hormonal al estrés es normal y necesaria. Después de que desaparece la situación que lo provoca, el organismo suele recuperar su equilibrio.
Los niveles persistentemente elevados pueden estar relacionados con enfermedades como el síndrome de Cushing o con el uso prolongado de medicamentos corticosteroides.
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No puedes saber tus niveles solo por los síntomas
Si presentas varios cambios de manera persistente, especialmente aumento de peso inexplicable, debilidad muscular, presión arterial elevada o cambios importantes en la piel, consulta con un profesional de la salud.
El diagnóstico requiere una evaluación médica y, cuando está indicado, pruebas específicas para medir el cortisol.
El cortisol es una hormona esencial y no debe considerarse un enemigo del organismo. Lo importante es identificar cuándo existe una alteración persistente que requiere atención.
Fuente: MedlinePlus







