Comer comida rápida a diario puede llevar a una dieta deficiente, un alto consumo de azúcar y grasas, así como a deficiencias nutricionales, lo que puede desencadenar procesos de inflamación y estrés oxidativo continuos vinculados a enfermedades sistémicas como cardiopatías, trastornos metabólicos y cáncer.
Los resultados de una extensa investigación demostraron que consumir grandes cantidades de comida chatarra, incluida la comida rápida, se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar depresión y estrés psicológico. A su vez, esto puede aumentar la probabilidad de tener problemas de salud mental en un 16%.
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Sin embargo, no está claro si la comida rápida ocasiona depresión o si las circunstancias en las que las personas pueden requerir este tipo de comida barata pueden causarla.
Asimismo, el consumo regular de grandes porciones de comida rápida con alto contenido de grasas y azúcares puede alterar el equilibrio metabólico, provocando síntomas como fatiga, falta de energía, problemas digestivos y mala calidad del sueño, lo que puede afectar el bienestar físico y mental general.
Fuente: Very Well Health







