Olvidar una dosis de un medicamento es una situación frecuente. Puede ocurrir por cambios en la rutina, horarios de trabajo, viajes o simplemente por un descuido. Sin embargo, la forma de actuar depende del tipo de medicamento y del tiempo que haya pasado desde la dosis olvidada.

Aunque la tentación de compensar el olvido tomando una cantidad mayor puede parecer lógica, esta decisión no siempre es segura y, en algunos casos, puede aumentar el riesgo de efectos adversos.

Cada tratamiento tiene indicaciones diferentes

No existe una regla que funcione para todos los medicamentos. Algunos permiten tomar la dosis olvidada cuando se recuerda, mientras que en otros es preferible omitirla si ya está cerca la siguiente toma.

Por ello, es importante seguir las instrucciones indicadas por el profesional de la salud o las recomendaciones incluidas en el medicamento.

Acciones que ayudan a evitar errores

Si olvidas una dosis, estas recomendaciones pueden ser útiles:

  • Revisar las indicaciones del tratamiento.
  • No duplicar la siguiente dosis salvo que un profesional lo indique.
  • Consultar al médico o farmacéutico si tienes dudas.
  • Utilizar recordatorios o alarmas para futuras tomas.
  • Mantener un horario regular para el tratamiento.

Seguir el tratamiento como fue indicado contribuye a que el medicamento alcance el efecto esperado y disminuye el riesgo de complicaciones.

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La prevención también forma parte del tratamiento

Organizadores semanales de medicamentos, aplicaciones móviles o alarmas en el teléfono pueden facilitar el cumplimiento de los horarios, especialmente cuando se toman varios medicamentos al mismo tiempo.

Si los olvidos son frecuentes, conviene comentarlo durante la consulta médica. En algunos casos es posible ajustar los horarios o buscar estrategias que faciliten seguir el tratamiento de forma constante.

 

Fuente: MedlinePlus