Te miras al espejo mientras te arreglas y notas que la piel del cuello se ve más oscura que antes. Intentas tallarla pensando que quizá se trata de suciedad, pero el color no desaparece. Esta situación puede resultar desconcertante, especialmente cuando no recuerdas haber tenido esa diferencia en la piel. 

Una de las posibles causas es una condición llamada acantosis nigricans.

La piel puede cambiar de textura

La acantosis nigricans provoca zonas de piel más oscuras, gruesas y con una textura aterciopelada. Suele aparecer en los pliegues y puede afectar el cuello, las axilas y la ingle. 

Puede relacionarse con la resistencia a la insulina

Esta alteración de la piel puede estar asociada con resistencia a la insulina, obesidad y diabetes tipo 2. También puede aparecer por otros motivos, incluidos algunos medicamentos y, con menor frecuencia, determinadas enfermedades.

Por eso, cuando las manchas aparecen sin una causa evidente, conviene evitar intentar quitarlas mediante productos aclarantes o exfoliantes agresivos. El cambio de color puede ser una señal de que existe una condición que necesita valoración.

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Una revisión puede aclarar la causa

La acantosis nigricans suele identificarse mediante una revisión de la piel. Dependiendo de los antecedentes y de otros factores, el profesional de la salud puede recomendar estudios para evaluar glucosa u otras posibles causas. 

No todas las manchas oscuras en el cuello corresponden a acantosis nigricans. Por eso, observar el cambio y consultar cuando persiste resulta más útil que asumir su origen.

Si notas que la piel del cuello se ha oscurecido, engrosado o cambiado de textura, una revisión médica puede ayudarte a saber por qué ocurrió y si necesitas algún estudio.

A veces, la piel refleja cambios que están ocurriendo en otras partes del organismo. Reconocerlos a tiempo permite prestar atención a la causa y no únicamente a su apariencia.

 

Fuente: American Academy of Dermatology